La incertidumbre de siempre

Ser olímpico es haber aprendido la filosofía del juego limpio y ejercerla cada día... 

El nadador lagunero Alberto Basurto, brilló en la IV Copa Espartana de natación.
Natación (Reuters )

Ciudad de México

La natación de México está en vilo y, con ello, el esfuerzo real de muchos jóvenes que día a día se han dedicado con el alma para lograr uno de los máximos anhelos: Los Juegos Olímpicos.

La lista de nadadores seleccionados por la FINA para competir en Río 2016 ha sido emitida el pasado 4 de julio y enviada a los Comités Olímpicos Nacionales, e increíblemente aún no han hecho pública esta selección en México y el tiempo se agota, pues éste 8 de julio se reasignarán los lugares de aquellos nadadores cuyos Comités Olímpicos no hayan confirmado para poder dar el lugar al nadador que se encuentre en la posición siguiente en el ranking mundial.

Intento hacer éste análisis de la forma más objetiva posible, pues haber estado involucrada tantos años como competidora me hace solidaria con los nadadores que hoy están con la incertidumbre más grande y no encuentran eco en las autoridades.

La incertidumbre, la falta de claridad en las formas de selección, los pleitos entre organismos, la falta de ética de algunas autoridades, la mala planificación en el uso de los recursos (porque si los hay), son armas que atentan contra el trabajo no sólo de nadadores y atletas en general, sino de entrenadores y familias que hacen lo posible para encaminar a los jóvenes en actividades donde pueden aprender a ser mejores como personas y donde invierten horas de entrenamiento que no son muchas veces congruentes con el "esfuerzo" de quienes tienen en sus manos decisiones que afectarán etapas de vida de tantos deportistas.

Cuando asisto a eventos internacionales siento una gran frustración porque realmente encuentro que no es difícil hacer BIEN las cosas, la palabra planeación, claridad, calidad, honestidad, están ahí, y hay que hacerlas nuestras, he tenido oportunidad de ver cómo se llevan a cabo los procesos en otros países y es siempre una constante la claridad en los procesos de selección, ser atleta olímpico es un reconocimiento compartido y celebrado por el país; aquí, nuestros nadadores, como es el caso hoy, ni son apoyados, ni mucho menos informados de lo que está por venir este 8 de julio. No hay solidaridad, no hay empatía. No hay respeto.

La natación y el deporte en general es una gran familia, celebro de alguna manera y gracias a que hoy en día hay posibilidad de estar informados y en comunicación por medio de las redes sociales a los nadadores de Latinoamérica que ya han sido notificados por las respectivas autoridades en sus países, de su inclusión en el ranking de la FINA que les da derecho de participar en Río.

Por el contrario, a quienes tienen hoy en México esa información en sus manos y se sienten tranquilos de ir a dormir sin hacer un esfuerzo por apoyar les quiero desear que nunca se encuentren ustedes, o alguien a quien le tengan afecto, en manos de alguien como ustedes mismos. Si hoy tienen en sus manos la posibilidad de apoyar a quienes tienen derecho de asistir, no dejen de hacerlo.

Quiero hacer un llamado a quienes se encuentran hoy en las sillas del "poder" del deporte en nuestro país y decirles lo que hoy encuentro: México no puede criticar ni cuestionar los resultados de los atletas porque, en un gran porcentaje, el deporte en nuestro país se realiza a contracorriente, los esfuerzos de atletas que alcanzan un buen lugar en el ámbito mundial son de aplaudirse porque se logran "a pesar" de ustedes y esto no es una reflexión en un momento de furia, es un exhorto abierto para todos a ser mejores como personas, mejores ciudadanos y sobre todo, si aceptan un cargo, mejores servidores. Ser olímpicos no es portar un escudo en una tarjeta de presentación, ni portar un tatuaje o un anillo que lo anuncie. Ser olímpico es haber aprendido la filosofía del juego limpio y ejercerla cada día. Es ser mejores personas y ayudar a que nuestros jóvenes hereden una mejor sociedad.