Mikel Arriola, la salvación del jai alai

El director del IMSS habla de cómo la reapertura del Frontón México ayudará a levantar este deporte, que por los años que estuvo cerrado, perdió generaciones de pelotaris

Mikel Arriola (centro) jugó en la reapertura del Frontón México
Mikel Arriola (centro) jugó en la reapertura del Frontón México (Especial)

Ciudad de México

El 2017 es un año histórico para el jai alai, no solo de nuestro país, sino del mundo, ya que la reapertura del Frontón México contribuyó con el renacimiento de este deporte, que se encaminaba a una muerte lenta. Uno de los personajes que ayudó a que se abrieran de nuevo las puertas y que volvió a disfrutar como pelotari esta experiencia es Mikel Arriola.

El director general del IMSS participó como jugador y como uno de los principales impulsores de la construcción de esta nueva historia, una que él lleva en la sangre, ya que su abuelo, Salvador Arriola, fue uno de los que inauguró este inmueble en 1929.

“Fue un día maravilloso, ya que fue una reapertura muy sentimental porque mi abuelo inauguró este frontón el 10 de mayo de 1929 y a mí me toca reinaugurarlo en marzo de 2017, después de una etapa que fue muy dura para nosotros porque tuvimos el frontón cerrado 20 años”, narra Mikel.

“Ese día me vinieron muchos recuerdos de mi abuelo y luego vi el fruto del trabajo de ocho años junto con la familia Cosío para reabrirlo, porque desde 2008 empezamos con las gestiones, con los Cosío, con la Secretaría de Gobernación, con la CROC. Era un problema de muchas aristas y había que resolver una por una, y afortunadamente pudimos destapar ese día la presión y tener a los mejores pelotaris del mundo. Fue un día maravilloso para la comunidad del frontón”.

Por herencia, el directivo jugó este deporte teniendo la oportunidad de hacerlo en las instalaciones del Frontón México, y ahora, aunque sigue jugando de manera amateur, volvió a pisar la cancha del lugar que fue reinaugurado el 10 de marzo.

¿Te imaginaste que te iba a tocar estar en la reapertura?

Empecé a soñar con que se podría reabrir justo unos 11 años después de que se cerrara, el 19 de septiembre de 1996, y me lo imaginaba como la coronación de una ilusión y de un sueño, porque este frontón es una joya de la cultura arquitectónica de nuestra ciudad, ya que fue creado a inicios de la época Art Deco, obviamente rescatar un deporte es muy valioso, pero rescatar un edificio que tiene una historia enorme es motivo de gran celebración.

¿Cuándo descubriste que no ibas a soltar la cesta?

Yo creo que desde que la vi por primera vez. Fue una que me regalaron los Reyes Magos cuando tenía cinco años, una cesta chiquita como la que trae mi hijo ahora y además descubrí otro elemento central en el juego, que es el sonido de la pelota. He jugado en otros frontones del mundo y no hay sonido igual que el que se tiene en el Frontón México, eso me capturó. Como niño uno lo toma como juego, pero en el año 1988 fue cuando se abre una escuela para llevarse a algunos al Frontón de Miami y me empiezo a meter, como a los 12 años, lo agarré muy en serio, y en 1991 aquí jugué mi primer campeonato mundial juvenil y le ganamos a la selección de Francia. Mi hermano era el zaguero y yo era su suplente y afortunadamente se ganó la plata. De ahí me seguí jugando campeonatos panamericanos, centroamericanos, campeonatos del mundo juveniles y abiertos y pude cosechar cuatro medallas de plata, ganándole una a Francia, que tenía muchos años sin perder.

Pero aunque hiciste todo eso, no fuiste profesional, ¿qué pasó?

 Pasó algo muy relevante. Yo le había prometido a mi abuelo que nunca iba a jugar jai alai profesionalmente, a pesar de que él fue profesional, pero sabiamente cuando me veía con ímpetus de ser profesional, que me ofrecían contratos para ir a jugar a Acapulco, estaba aterrorizado de que dejara de estudiar. No me obligó, pero seguí estudiando, llegando a tener maestrías y eso me permite estar aquí, con un equilibrio muy positivo, pudiendo poner mi granito de arena para que se abriera el frontón.

¿Qué enseñanzas te dejó tu abuelo dentro y fuera de la cancha?

Fue un hombre sumamente íntegro, pero lo primero que nos dejó fue el pleno convencimiento de la moral, de la integridad, del respeto, de los valores. La ética de mi abuelo fue fundamental para todos. Nos dejó un título profesional a todos, empezando con mi papá, el primero de la familia que lo logró. Siempre nos platicaba muchas anécdotas del jai alai de todo tipo.

¿Y ahora viene otra generación más con tu hijo?

Ya lo vimos practicando y le gusta. Lo primero es que le gusta. Es zurdo, y aunque no puedes jugar de zurdo tienes una gran ventaja cuando le vas a dar de revés que es el tiro que se hace junto a la pared. Se va a abrir la escuela en el Frontón México y está entusiasmado por entrar y ojalá que podamos seguir con esta tradición. Porque es muy importante también ya que al cerrarse el frontón se dejó de producir pelotaris. Si ves el cuadro de pelotaris, tienen arriba de 40 años, por lo que hay que producir.

Ahora con todo esto, ¿cómo ves el futuro del jai alai en México?

Se veía que iba a morir si no se abría este frontón, y no solamente en nuestro país, sino que en el mundo porque este frontón es el Santiago Bernabéu del jai alai, es la cancha principal, con el mejor público y se iba a morir de nada. Pero ahora hay un futuro brillante, se tienen a los mejores pelotaris, se tienen niños que son los que van a tomar la estafeta y si manejamos bien la administración del frontón vamos a tener jai alai para rato.