Marieke Vervoort, por el último segundo de gloria

La atleta belga conmovió al mundo al dar a conocer que desea practicarse la eutanasia luego de su participación en los Juegos Paralímpicos de Río 2016

Marieke Vervoort
Marieke Vervoort (YouTube / Paralympic Games)

Ciudad de México

Marieke Vervoort es de las pocas personas en el orbe que ha tenido la oportunidad de subir a lo más alto de un podio, conoce perfectamente la sensación de escuchar el himno nacional de su país mientras la bandera ondea en lo más alto; probó la gloria máxima a la que cualquier deportista aspira, y ese es el recuerdo que desea preservar en su memoria y compartirlos con los demás por siempre.

A pesar de los logros deportivos, la vida de Marieke ha sido más que complicada. Desde su infancia se notaba su madera de deportista. Practicaba natación, ciclismo y hasta fue cinta marrón en el arte marcial japonés jiu-jitsu, pero todo comenzó a cambiar cuando cumplió 14 años.

Una inflamación dolorosísima en su pie fue el inicio del martirio de la atleta belga, quien en pocos años vio cómo su cuerpo se fue atrofiando, y cuando menos lo notó ya se encontraba postrada en una silla de ruedas. Después de decenas de especialistas y de diagnósticos inciertos, la conclusión fue una enfermedad degenerativa incurable.

"Cuando me siendo en mi silla de carrera, todo desaparece. Expulso todos los pensamientos oscuros, el miedo, la tristeza, el sufrimiento, la frustración"

A pesar de lo anterior, Vervoort no se dio por vencida y se mantuvo con el espíritu deportivo que la caracterizó desde niña. Comenzó practicando basquetbol en silla de ruedas, de ahí incursionó en el triatlón y finalmente descubrió que en el atletismo podría explotar todo su potencial.

Marieke tocó lo más alto en Londres 2012, donde consiguió la medalla de oro en los 100 metros y la plata en los 200 y 400; además, tres años más tarde, en el Mundial de Doha, nuevamente se consagró como la mejor del mundo en los 400 metros.

Pero como ella misma lo señala: "todo el mundo me ve reír con mi medalla de oro, pero nadie ve el lado oscuro", y es que, además de los dolores insoportables que solo son tolerables con la ayuda de morfina, Vervoort sufre ataques epilépticos, desmayos repentinos, problemas con su vista y la inevitable y cada vez más agresiva deformación en su cuerpo.

Es por eso que a sus 37 años decidió solicitar la eutanasia en su país, misma que gracias a la evaluación de diferentes médicos y psiquiatras obtuvo sin problema alguno; ahora, solo es cuestión de tiempo para que le apliquen la inyección con la que "dormirá por siempre", pero antes deberá cumplir lo que ella calificó como su "último deseo".

"Quiero disfrutar de los últimos buenos momentos, quiero que todos tengan una copa de champán en la mano y un pensamiento feliz para mí"


"Río es mi último deseo, espero acabar mi carrera con un podio. Comienzo a pensar en la eutanasia. Pero, a pesar de mi enfermedad, he vivido lo que otros sólo pueden soñar", señaló en una entrevista al diario francés Le Parisien.

La mañana de este sábado, la campeona mundial saltará al tartán por última ocasión, en donde tratará de vivir su último deseo al máximo; sobre todo, disfrutará por última vez el placer de hacer eso que le dio vida durante todos estos años.

UN RECUERDO DE LONDRES 2012