¿Habrá más historia para María del Rosario Espinoza?

La taekwondoín tiene más de una década en el alto rendimiento, en la que ha dejado huella con resultados destacados,pero el futuro de su carrera es una incógnita y en 2018 definirá si se retira

María del Rosario Espinoza y su medalla de plata en Río 2016
María del Rosario Espinoza y su medalla de plata en Río 2016 (Reuters)

Ciudad de México

En 2003 María Espinoza llegó al alto rendimiento. Era una joven de 16 años que no sabía qué esperar, le gustaba el taekwondo y quería probar lo que era capaz de hacer. Tenía una meta, una ilusión, pero nunca pensó que haría historia no solo en su familia, en su ciudad o en su estado, sino que estaba predestinada para hacer algo que nunca se había logrado en el deporte de México.

Tres medallas olímpicas ocupan los primeros párrafos en su legado deportivo: una de oro, una de plata y una de bronce. Esta histórica cosecha comenzó con unos primeros pasos pequeños.

La hoy legendaria taekwondoín recuerda con emoción cuál era su primer objetivo cuando llegó a este deporte.

“No sabía lo que era el alto rendimiento, ni cómo llegar a ese punto, es la realidad, sabía que estaban las competencias de la Olimpiada Nacional y es lo que tenía en mente”, declaró Espinoza a La Afición.

“Entrenaba en mi club en Guasave (Sinaloa), estaba en la secundaria, y tenía la ilusión de ganar la Olimpiada Nacional porque para mí era importante, pero no fue tan fácil, no gané en 2000, ni 2001 y en el 2002 no fui por los problemas políticos que había en el estado. Entonces llegó el 2003, donde gané mi primera Olimpiada y eso me puso muy contenta”.

Así, con 15 años, María alcanzó su primer sueño deportivo, que era la mayor ilusión que en ese momento pasaba por su mente.

“Pensaba que era muy bueno ganar este evento y que le platicaría a mis hijos que su mamá triunfó en ese certamen, cuando conseguí ese logro no veía más allá, por mi mente no pasaba ir a unos Juegos Olímpicos y mucho menos conseguir medallas ahí”.

Trece años después Espinoza llegó a un 2016 en plenitud de facultades, con la capacidad física y mental para seguir escribiendo más capítulos, y así consiguió la tercera medalla olímpica en su carrera deportiva, la plata en Río de Janeiro 2016, después del bronce en Londres 2012 y el oro en Pekín 2008.

Este año podría considerarse el mejor de su carrera porque consiguió algo que ninguna atleta mexicana había hecho con las preseas en tres Juegos diferentes; sin embargo, no lo considera así.

“Me sentí muy bien en este 2016, pero no es el mejor año de mi carrera deportiva, tuve otros”, explicó.

“Fue un buen año en cuestión de resultados, como empezar bien la temporada con el Abierto de Estados Unidos donde gané oro, tuve medalla en prácticamente todas las competencias a las que fui, con dos platas: una en el Abierto de Alemania y otra en los Olímpicos. En Río buscaba el oro, pero me quedé con el segundo lugar, lo que me permitió lograr otro sueño: tener tres preseas olímpicas”, sentenció.

Esas medallas en los Juegos, que la colocan junto al clavadista Joaquín Capilla y el jinete Humberto Mariles como los únicos atletas mexicanos a los que les colocaron un trío de metales olímpicos en su cuello, más un oro en Campeonato Mundial, oro y plata en Juegos Panamericanos y dos oros y un bronce en Juegos Centroamericanos y del Caribe, son los que María ha ganado sobre el tatami, después que en 2003 cumplió su objetivo de ganar aquella Olimpiada Nacional.

MOMENTOS DE UNA CARRERA

En sus 13 años como deportista, María Espinoza tiene claros los momentos en los que pasó un trago amargo, uno en 2011, y otro en 2013, que incluso la llevaron a pensar en el retiro.

“El no ir a los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y perder en la primera ronda en el Mundial de Puebla 2013 fueron cosas que me ayudaron muchísimo a aprender y seguir adelante con más fuerza; hubo momentos en los que dije ‘ya voy a dejar el taekwondo por completo’, porque no veía claro lo que quería o cómo continuar avanzando, y afortunadamente con el tiempo y llevando las cosas con mucha paciencia y con calma, pude darle esa vuelta a la página y seguir adelante”, recordó.

Así como hay momentos de tristeza, la taekwondoín ha tenido etapas de alegría y gloria, que han sido mayoría.

“Uno de los momentos importantes en mi carrera fue en los Panamericanos del 2007 en Río, donde tuve ese combate polémico ante la brasileña Natalia Silva, al fi nal pude ganarle en su casa. El mismo caso el Mundial de ese año, en Pekín, donde iba perdiendo la fi nal contra una coreana (Lee In-Jong), a quien veían invencible en ese momento, pero la pude derrotar y ser campeona del mundo”.

TIEMPOS DE CAMBIO Y ADAPTACIÓN

La deportista habló sobre el proceso de adaptación a los cambios que se han realizado en el taekwondo y a los petos electrónicos que fueron por un buen tiempo un martirio.

“Me costó mucho trabajo adaptarme al nuevo sistema del taekwondo, el cual fue cambiando a pasos agigantados, venía del tradicional, pero de los Olímpicos de Pekín 2008 a Londres 2012 fue un camino complicado, donde hubo altibajos; además no me adaptaba al peto electrónico por mi sistema de combate y la forma de patear. Por lo tanto, tuve que ser paciente y aprender mucho de esas derrotas para adaptarme a esos cambios en la disciplina y poco a poco fui haciéndolo; para el 2016 se dieron otras modificaciones, donde vinieron las caretas electrónicas, y también tenía que adaptarme a que no me pegaran a la cara, además era la más bajita en mi peso y cambió la complexión de los deportistas, entonces hubo muchas situaciones, pero afortunadamente me pude adaptar a todo ello”, explicó.

Dichos cambios en las reglas provocaron que la taekwondoín perdiera en eventos importantes, como el Mundial de Puebla 2013, toda vez que no pudo adaptarse a la forma de conseguir los puntos con los petos electrónicos.

¿QUÉ VIENE PARA MARÍA?

Con una trayectoria deportiva que quedará marcada a nivel nacional y mundial, María aún no tiene claro si continuará o no en este ciclo olímpico, pero eso lo sabrá hasta el 2018.

“Mientras que siga disfrutando el entrenamiento y la competencia, siempre habrá más sueños, para mí en este momento es continuar en el 2017, hacer las cosas de la mejor manera y eso es lo que quiero y deseo; no es tanto ver qué me hace falta en los resultados, sino saber qué es lo que me sigue llenando y si me siento satisfecha con entrenar y dar medallas para México, seguiré en el taekwondo como siempre lo he hecho, con mi corazón y todo mi deseo. El 2017 no lo voy a tomar como un año donde pueda meditar si me retiro o no, y diga ‘ya hasta aquí’, vienen otros retos como los Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Juegos Panamericanos; es decir, de menos a más, entonces dependerá de cómo me sienta en ese inicio de ciclo para ver si me siento bien para continuar o digo ‘ya hasta aquí’”, indicó.