El Mundial y los Olímpicos, la condena de Lula da Silva

El ex presidente de Brasil fue condenado por nueve años y medio por las autoridades de su país, debido a distintos cargos de corrupción.

Lula da Silva, ex presidente de Brasil
Lula da Silva, ex presidente de Brasil (Reuters)

Ciudad de México

El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,  fue condenado por nueve años y medio de prisión por el juez Sergio Moro, debido a distintos cargos de corrupción.

Durante el mes de marzo del 2016, ya había sido detenido por las autoridades brasileñas, amparados en una orden que obligaba a Silva a responder una serie de preguntas, donde el brasileño declaró durante más de cuatro horas.

Silva impulsó a su país a convertirse en sede de la Copa del Mundo de futbol durante el 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016, afirmando que para esos años Brasil sería la quinta economía del mundo.

"Aquellos que piensan que Brasil no tiene condiciones de lograrlo se sorprenderán. Los mismos que pensaban que no teníamos condiciones de gobernar este país se sorprenderán con la capacidad del país de hacer unos Juegos Olímpicos", afirmó en 2009.

El brasileño aseguró que para el 2016 no sería presidente del país, pero que disfrutaría como ciudadano el fruto del trabajo realizado durante el 2003 al 2010, siendo Brasil un país de primera clase.

Durante el periodo 2015-2016, según el informe de Competividad Global del Foro Económico Mundial , su país se ubicaba en el puesto 75, muy alejado de la realidad que aseguraba Silva.

Albergar el Mundial de futbol y los Juegos Olímpicos en 2014 y 2016, respectivamente, aparentemente le iba a dar el resultado que tanto anhelaba, pues estos eventos deportivos son una oportunidad para mostrar sus mejores atractivos a nivel mundial y así atraer a distintos inversionistas.

Sin saber lo que sucedería para el 2016, cuando llegaron los Juegos Olímpicos, Brasil se encontraba en un pésimo momento económico y político; pese a eso, el estado de Río hizo fuertes gastos para recibir a todos los deportistas que estarían compitiendo durante esa edición, hecho que terminó con el legado de Lula.

Ha habido problemas políticos y económicos en otras ciudades sedes olímpicas, pero la combinación aquí probablemente ha sido la más anunciada que se haya visto.

Desde el 2009 que Brasil fue elegido el país que albergaría los Juegos Olímpicos, el real brasileño cayó 47 por ciento ante el dólar de Estados Unidos, y después del evento multidisciplinario disputado en Río, más de cinco millones de personas se quedaron sin empleo.

Recientemente, el Comité Olímpico Internacional (COI) negó dar ayuda a los organizadores de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 para pagar su deuda, la cual oscila entre los 35 y 40 millones de dólares.

El motivo fue que la junta ejecutiva del COI destacó que han contribuido con una cifra récord de mil 530 millones de dólares para los Juegos Olímpicos, y no encontraron motivos claros para aportar más dinero después de sostener una conversación con Carlos Nuzman, presidente del Comité Organizador de la más reciente justa veraniega, debido a que, por contrato, las ciudades y países sede se obligan a pagar las deudas necesarias para organizar los Juegos Olímpicos.

Lula, de 71 años de edad, continúa como uno de los políticos más influyentes de su país, siendo el primer ex presidente en la historia de Brasil en ser condenado.