Leo Valadez estremeció los tendidos

El de Aguascalientes tuvo una destacada faena en su presentación en Guadalajara.


Guadalajara

El recién alternativado Leo Valadez, llegó a Guadalajara a estrenar su título de matador de toros alejado de cualquier indicio de nerviosismo o inseguridad, muy por el contrario Leo fue el artífice de que los tendidos de la Nuevo Progreso vibrarán con su torera actuación en el primer toro de su lote. Primero porque sin achicarse ante el escenario abrió el compás sin tapujos para dibujar las mejores verónicas de la tarde. Ya después porque en el mismo primer tercio ejecutó el quite de las zapopinas con una cadencia y temple que hasta el mismo autor de ese lance envidiaría.

Pero la indolencia del recién llegado continuó con la muleta toreando ajustado y despacio, nada de pánico escénico, a cambio de altas dosis de temple, en especial un par de cambiados de mano en cámara lenta que prendieron los ánimos de los espectadores. Pero la novatez cobró su factura a la hora de ejecutar la suerte suprema. Las equivocaciones con la espada le cambiaron lo que pudo ser un triunfo de orejas por tan sólo una vuelta al ruedo. Una vuelta, que a la postre fue lo más destacado de la corrida inaugural.

La Nuevo Progreso comenzó su temporada 2017 con la lidia de un encierro de cinco toros de Marcos Garfias y uno de Los Cués, todos bien presentados. Para la ocasión, además de la presentación del aguascalentense Valadez, estaba también la del rejoneador español Andy Cartagena, completando el cartel el tapatío Alfredo Ríos el “Conde” en su temporada de despedida de los ruedos.

El rejoneador abrió la corrida y desde el principio dio muestra de una monta espectacular, llegándose a los toros al estribo y priorizando la espectacularidad sobre cualquier otra cosa, sin embargo, no tuvo en ninguno de sus dos astados al socio que también se prestara a esa emoción que pone Andy en el ruedo. Dos toros de embestida suave y acompasada, aunque presentaron nulas complicaciones, tampoco tenían el fuelle suficiente para hacer lucir al jinete. En su segundo toro, Cartagena pudo desplegar el toreo llevando el caballo de costado, así como una serie de ejecuciones vistosas con las banderillas hasta llegar al clímax cuando su caballo Cupido se para de manos y avanza por el ruedo. Muchas cabriolas, pero poca sustancia. Para colmo, estuvo fatal con el rejón de muerte.

A su vez, el “Conde” no estuvo en su mejor tarde. En su primero nunca se pudo acoplar ante un toro que terminaba con la cara arriba. Cerró su actuación ante un colorado que embestía con calidad, pero al tapatío se le notó muy revolucionado, dejando el reposo para otra ocasión. Tras fallar con la espada, dividió opiniones.

GPE