Despertando la energía cósmica interna con el poder de la cobra

“La palabra en sánscrito kundalini, viene de kundala, que significa ‘enroscada’ y en la tradición hindú esta energía en forma de serpiente ha de ser despertada para que empiece a ascender a través de la columna vertebral donde se ubican los chakras o centros de conciencia, hasta alcanzar la corona en la cima del cráneo, que es cuando se dice, se alcanza la iluminación”


Postura de la Cobra
Postura de la Cobra (Especial )

Ciudad de México

De acuerdo con la tradición tántrica, la práctica de Bhujangasana o la Postura de la Cobra, provoca una fusión, en todos los niveles, con la manifestación de la energía Kundalini o energía cósmica que yace dormida en nuestro cuerpo a nivel del coxis.

Según explica Swami Prabodhananda Saraswati, en la postura clásica de Bhujangasana, la concentración se centra en primer lugar en el chakra de la garganta, y luego en Manipura o tercer chakra, ubicado a nivel del ombligo. Esto ocurre cuando toda la columna vertebral se ha hecho flexible y fuerte. Sin embargo, durante la evolución de la postura, mientras que la flexibilidad está siendo desarrollada en cada parte de la columna vertebral, los siete chakras son afectados.

"A medida que llevamos la cabeza hacia atrás, la concentración en el centro de las cejas o sexto chakra, a menudo tiene lugar de forma natural. Esto despierta la intuición. El chakra de la garganta, es el centro de purificación, donde se resuelven todas las dualidades y contradicciones. Este aspecto es simbolizado por la historia de Shiva, cuya garganta fue quemada por el veneno que ingirió durante la agitación del océano. Es aquí donde el néctar y el veneno se separan. Si este centro puede ser controlado, el proceso de envejecimiento puede ser revertido y la longevidad de la serpiente adquirida".

Pero además continúa Swami, Bhujangasana afecta directamente el chakra del corazón, debido a su posición central en la región dorsal de la espalda. La postura libera la tensión y el miedo que se construyen con tanta frecuencia en esta zona, el bloqueo de la expresión de las cualidades humanas inherentes de la compasión y la calidez.

Los atributos del chakra Manipura son simbolizados por la capacidad de la serpiente de tragar y digerir grandes cantidades de alimentos, en todas las formas y tamaños. En Bhujangasana, la región abdominal se mantiene en firme contacto con la tierra y proporciona el apoyo y fuerza para toda la postura. Esto estimula este centro de conciencia, y promueve el fuego físico y digestivo.

Bhujangasana, además, actúa como una olla exprés, empujando la energía en la espina dorsal cada vez con mayor presión. A medida que se desarrolla la postura, la presión alcanza swadhisthana, el chakra sexual, que es el almacén de los patrones arquetípicos profundos de la mente humana.

En todos los niveles, vértebra por vértebra, chakra por chakra, la presión aumenta, hasta que la fuerza se acumula en Muladhara o chakra raíz.

Entonces, cuando la posición se libera y la columna vertebral se relaja, la energía se pone en marcha de manera ascendente por la columna vertebral para despertar los centros superiores. Así es como se lleva a cabo lo que se indica en el Gheranda Samhita uno de los tres textos clásicos de Hatha Yoga: "Por la práctica de Bhujangasana, kundalini se despierta".

Transmutando los Venenos

Como consta en el Mahabharata, Indra, el rey de los dioses y señor del Cielo, había perdido su reino debido a la falta de respeto que mostró al sabio Durvasa.

Entonces se acercó al Señor Vishnú, que le aconsejó que buscara la ayuda de los demonios para batir el océano de leche (Sagar ksheer) para que él y los devas (dioses) pudieran participar del amrita (ambrosía) que los haría inmortales y los ayudaría a recuperar su reino perdido. De acuerdo con su consejo, los devas se acercaron a los demonios y todos estuvieron de acuerdo en batir juntos el océano de leche. Ellos buscaron la ayuda de la montaña Mandhara y la gran serpiente Vasuki para este fin. Vasuki, el dios serpiente, fue utilizado como la cuerda y Mandhara, como el palo de batir. Lo primero que salió del océano fue veneno (Halahala), el veneno mortal que Vusuki, había escupido de sus cien cabezas, y que amenazaba con hundir los mundos y destruirlos. Si bien nadie estaba dispuesto a aceptar el veneno, el señor Shiva se adelantó a aceptarlo. Él tragó y Parvathi, su consorte, que estaba de pie junto a él presionó su cuello, impidiendo que entrara a su estómago.

De este modo, el veneno permaneció allí hiriendo para siempre su cuello, pero sin subir ni a su mente ni bajar al estómago. El néctar de la inmortalidad, por supuesto, se les negó por un engaño de Vishnú, a los demonios y se distribuyó entre los dioses solamente volviéndolos inmortales... La serpiente, entonces, es el poderoso símbolo que recuerda nuestra habilidad para transmutar los miedos y obstáculos como hiciera Shiva en su garganta, a medida que avanzamos en el camino espiritual.