Inicia la cuenta regresiva para los Juegos Olímpicos de Invierno

A un año de la celebración deportiva en Pyeongchang, Corea del Sur, todo se encuentra en tiempo y forma en cuanto a la organización del evento

Falta un año para los Juegos Olímpicos de Invierno
Falta un año para los Juegos Olímpicos de Invierno (Twitter: @iocmedia)

Ciudad de México

El Comité Olímpico Internacional (COI) puede respirar tranquilo. A falta de un año para el inicio de los Juegos de invierno, la marcha de los preparativos no es un asunto que preocupe a los organizadores de Pyeongchang 2018.

Las 12 sedes de competiciones están listas en un 99 por ciento, afirma orgulloso Lee Hee Beom, el jefe del comité organizador. El avance en las obras se puede palpar con un simple recorrido por la ciudad surcoreana que a partir el 9 de febrero de 2018 recibirá el máximo evento del deporte invernal.

Las tapas de las alcantarillas ya están decoradas con los anillos olímpicos, los caminos están terminando de ser pavimentados y el canal de hielo del skeleton, el bobsleigh y el luge, que contará con una inédita iluminación LED, luce impecable. Desde allí, además, se tiene una vista espléndida de la Colina del Arcoiris, donde se disputarán las carreras del slalom alpino.

"Todo encaja muy bien. Va a estar muy entretenido el año próximo", señaló el alemán Fabian Riessle, campeón mundial por equipos en combinada nórdica, tras unos eventos test en Pyeongchang.

El viento se siente helado y el termómetro marca un grado bajo cero en la ciudad pertenciente a la provincia de Gangwon, pero eso no es un problema: son buenas condiciones para esquiar y los deportes invernales en general.

La ciudad surcoreana promete unos Juegos compactos, con todas las instalaciones deportivas a no más de 30 minutos de distancia de Alpensia, donde se está terminando de construir el centro de prensa y broadcasting.

Serán además unos Juegos mucho más económicos que los de Sochi 2014: los 11.200 millones de euros (11.980 millones de dólares) de presupuesto total apenas alcanzarán la quinta parte de los gastos récord (unos 51.000 millones de euros) en Rusia hace cuatro años.

Sin embargo, no todo es color de rosa en Corea del Sur. Pese a la ambición de los organizadores de convertirse en un faro del deporte invernal en Asia, la cita aún no despierta el interés en la población local. Un asunto no menor para el COI.

A un año de los Juegos, los organizadores anunciaron la realización de 60 eventos promocionales para darle un impuso a la cita. "Debemos hacer más", dijo algo resignado Lee. Después de ello, comenzará oficialmente la venta de entradas, de las cuales el 30 por ciento serán destinadas al exterior.

Pyeongchang espera atraer a la mayor cantidad de visitantes extranjeros posibles, en especial de Asia, pese a las tensiones políticas en la región y el conflicto con Corea del Norte.

Y así como los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 afirmaron a Corea del Sur en el concierto del deporte internacional, la cita de Pyeongchang debería contribuir al crecimiento en Asia del deporte invernal, un terreno que tiene a norteamericanos y europeos como grandes dominadores. "El objetivo es crear las bases para el deporte invernal", dijo Lee.

Otro asunto que empañó en parte la preparación de la cita ha sido la corrupción. Un escándalo que salpica a una confidente muy cercana a la presidenta Park Geun Hye, quien está afrontando actualmente un proceso de impeachment, amenazó con extenderse también a los preparativos de los Juegos.

Lee reconoció que los proyectos de algunas obras también fueron objetivos de la corrupción, pero aseguró que el comité organizador revisó ya todos los contratos. "Pueden estar seguros de que no hay ninguna transacción dudosa", afirmó.

Los organizadores temieron en su momento que el escándalo pudiera dificultar el cierre de acuerdos con patrocinadores. Sin embargo, ello no ocurrió.

A fines de 2016 se había cumplido ya en un 90 por ciento el objetivo de recaudar 940 millones de won (unos 769 millones de euros u 830 millones de dólares) de los auspiciantes. Y si bien la fortaleza económica de Corea del Sur no es garantía de éxito, los organizadores confían en brindarle al COI unos Juegos sin tantos dolores de cabeza como los de Sochi.