Johnny Weir, la voz del movimiento LGBT en el deporte

El ex patinador artístico fue un referente del movimiento lésbico gay; sufrió homofobia y admitió ser “egoísta” en cuanto a las protestas por los derechos de los homosexuales 


Johnny Weir, ex patinador declarado homosexual
Johnny Weir, ex patinador declarado homosexual (Instagram: johnnygweir)

Ciudad de México

Cada vez son más los deportas que se declaran abiertamente homosexuales en diferentes disciplinas, quienes dejaron atrás la opinión pública para expresar sus preferencias y volverse referentes para aquellos que aún temen a ser juzgados.

Johnny Weir es un ex patinador artístico estadunidense que, mucho antes de proclamarse gay, ya levantaba polémica en los torneos donde participaba.

En 2010, dos años después de colgarse la medalla de bronce en el Campeonato del Mundo, sufrió ataques homofóbicos por parte de dos comentaristas que cubrieron su actuación en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver.

En dicha edición Claude Mailhot y Alain Goldberg, de la cadena RDS Network, criticaron su vestimenta y su actuación, al grado de llamarlo un "mal ejemplo" para las futuras generaciones de su disciplina.

"Esto podría no ser políticamente correcto, pero ¿crees que perdió puntos debido a su traje y su lenguaje corporal?", dijo Claude.

Su compañero Alain complementó el comentario: "Ellos (los jueces) pensarán que todos los niños que patinan terminarán como él. Es un mal ejemplo". Ambos hicieron bromas asegurando que Weir debería competir en la rama femenil.

Meses después de este incidente, en enero de 2011, Johnny Weir publicó su autobiografía titulada 'Bienvenido a mi mundo' donde se pronunció abiertamente sobre sus preferencias y donde buscaba "evitar suicidios" entre jóvenes homosexuales.

Weir forma parte del documental 'To Rusia with love', el cual habla de las políticas que el presidente de Rusia Vladimir Putin implementó para los Juegos Olímpicos de Sochi, donde se criticó la participación de atletas homosexuales.

Johnny fue duramente criticado por llamar "idiotas" a los activistas que en ese entonces se manifestaban en las calles de Rusia por la igualdad de género en el deporte; después admitió su error y aseveró que era una persona "egoísta" que no participa en este tipo de movimientos, aunque los apoya.

Aquí la rutina que causó polémica en Vancouver 2010.