Japón hace el 1 y 2 en patinaje artístico en Pyeongchang 2018

Yuzuru Hanyu se convirtió bicampeón al llevarse el oro, mientras que su compatriota Shoma se colgó la medalla de plata; Javier Fernández le dio su primera presea a España en esta disciplina

Shoma Uno, Yuzuru Hanyu y Javier Fernández, medallistas en patinaje artístico
Shoma Uno, Yuzuru Hanyu y Javier Fernández, medallistas en patinaje artístico (Reuters )

Pyeongchang

Un bicampeonato que no se atestiguaba desde hace 66 años. La primera medalla para España en patinaje artístico. Una noche histórica en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Yuzuru Hanyu se proclamó el sábado bicampeón, algo que había conseguido por última vez el estadunidense Dick Button en Saint Moritz 1948 y Oslo 1952. Y Javier Fernández evitó el descuido de último momento que lo marginó del podio de Sochi, para darle a su país apenas su cuarta presea en la historia de las justas invernales.

"Simplemente feliz, no puedo decir más. Sólo estoy feliz", manifestó el sonriente japonés. "Hice hoy mi mejor esfuerzo. No sé si es la mejor rutina de toda mi vida en el patinaje, pero puedo decir de corazón que hoy di lo mejor que tenía en los patines".

La presea de plata quedó colgada al cuello de otro japonés, Shoma Uno. La ejecución impecable de "Superjavi" Fernández bien le podría haber redituado ese metal.

Hanyu valoró incluso más el desempeño del madrileño. Se le acercó tras la competición, le dijo que su ejecución merecía quizás el oro, y le expresó el deseo de que ambos lo hubieran compartido.

"Le he dicho, 'sí, Yuzu, pero sólo uno puede ser campeón, sólo uno puede tener la medalla de oro'", relató Fernández.

Uno había sido tercero el viernes, y trepó al segundo puesto con un cuádruple giro y tres triples, todo en el último minuto de su rutina.

"Sabía el nivel que se requería y lo alcancé, hice lo que debía", manifestó.

Nada que le quitara a Fernández la felicidad por obtener una presea olímpica que completa una copiosa colección en la cual figura un bicampeonato mundial y un hexacampeonato europeo.

Y lo consiguió con un esfuerzo quijotesco. Patinó con la música del "Hombre de la Mancha", y se quedó a escasos 1,66 puntos de Uno.

"Esto significa muchísimo para mi país", comentó Fernández. "Nunca habíamos tenido una medalla olímpica en patinaje artístico. Tenemos muy pocas en todos los deportes durante los Juegos de Invierno, así que espero que esto haya significado mucho para la gente que está allá".

Los únicos españoles que habían obtenido preseas olímpicas de invierno eran Francisco Fernández, oro en eslalon durante Sapporo 1972; Blanca Fernández, bronce en esa misma prueba en Albertville 1992, y Regino Hernández, en el snowboarding de Pyeongchang. Es decir, Corea del Sur le ha deparado a España el mismo número de preseas que toda la historia anterior.