La fiesta del hipismo llega a la CdMx

Miles de personas se dieron cita en el Campo Marte para disfrutar de la segunda edicion del Longines Global Champions Tour en la capital mexicana

La fiesta del hipismo se vivió en el Campo Marte
La fiesta del hipismo se vivió en el Campo Marte (Michel Cruz)

Ciudad de México

El deporte ecuestre, la gastronomía, la cultura y el arte se dieron cita en Campo Marte con uno de los eventos más prestigiosos de la capital mexicana.

Ya sea con un refresco o una copa de vino en la mano, miles de aficionados disfrutaron del espectáculo brindado por los jinetes que participaron en el Longines Global Champions Tour, la competición más importante de esta disciplina y que puede compararse a la temporada de la Fórmula 1, pues los competidores se trasladan a 15 ciudades en el año para sumar puntos.

Desde los más pequeños hasta las parejas retiradas, ninguna persona quedó fuera de la celebración en este recinto ubicado frente a Paseo de la Reforma, donde los aplausos se hacían presentes cada vez que un mexicano iniciaba su participación en el certamen.

Más allá de la justa, los asistentes tuvieron una experiencia completa con una amplia oferta en las carpas del evento, cuyos servicios iban desde la venta de los típicos snacks y hamburguesas a la parrilla, hasta la venta de copas y botellas de vino para los más conocedores.

A esta propuesta gastronómica se le sumo la venta de productos oficiales, como la venta de sillas de montar, trajes de jinete, relojes de cuarzo y artesanías mexicanas, entre otros artículos de colección.

El arte también tuvo su espacio en el Campo Marte. En medio de las carpas blancas se ubicó una escultura equina de colores, la cual fue el centro de atención de aquellas personas que querían tomarse La foto del recuerdo. Además, se presentaron muebles y pinturas a la venta, inspiradas en este deporte ecuestre.

La música tampoco quedó exenta del Longines Global Champions Tour. Agrupaciones de jazz amenizaron la tarde con melodías clásicas que, al ritmo de la batería y al son que tocaba el saxofón, pusieron a bailar hasta a los más longevos asistentes.

Si esto no fuera suficiente, la organización instaló un área infantil donde los más pequeños de la familia pudieron realizar toda clase desde actuvudades, desde el equilibrio en la cuerda floja, dibujo y hasta la posiblidad de pintarse alguna pequeña imagen alusiva al deporte hípico.