Un gol exquisito reanima al Tri

Raúl Jiménez entró de cambio con el partido empatado y el Tri al borde de quedarse sin Copa del Mundo, pero instantes después hizo el gol de su vida.

Ciudad de México

Alguien tenía que rescatar a la selección mexicana de la pesadilla que vivía, una vez más, en el Estadio Azteca. Se había pasado del ¡Cielito lindo! al “¡Sí se puede!”, porque Luis Tejada había desatado los fantasmas y empatado el marcador al 81’, el cual segundos antes brillaba con el solitario gol de Oribe Peralta.

La desesperación y la angustia se fundían en un solo sentimiento, porque el Tricolor no funcionó en el segundo tiempo, se notó igual de parco, falto de creatividad y de recursos al frente como en todos sus partidos en este Hexagonal. La mediocridad abrazaba al equipo mexicano, no había más que eso.

Solo había una manera de lograrlo y la mostró Raúl Jiménez con un golazo de chilena al minuto 85. El atacante del América demostró el buen momento por el que pasa y, sobre todo, argumentó la idea que se ha planteado desde hace tiempo en selección y que no se ha cumplido al pie de la letra: que jueguen los mejores.

Javier Hernández no está en su mejor momento, podrá tener buenas cualidades, pero no anda de vena y eso se nota en la cancha, tan es así que falló un penal que pudo ampliar la ventaja de goles para México, un rubro en el que necesita reforzarse, ya que al final, puede hacer la diferencia en la lucha por el boleto al repechaje.

Lástima que a los jugadores del Tri les cueste tanto entender estas cosas, porque incluso, el Gullit Peña tuvo al final del encuentro una oportunidad clara, pero no se atrevió a disparar y ahogó el balón en la línea de fondo.

Desde un principio, Panamá salió a buscar el error del rival, ese contragolpe que tanto le ha funcionado a los enemigos que visitan el Coloso de Santa Úrsula.

El primer disparo fue de Oribe Peralta, pero salió muy lejos de la portería de Penedo. Desde la contención, Peña arrancó con veneno, entró con fuerza por el centro, filtró para el Chicharito, pero éste remató sin dirección.

Aparecía de nuevo Javier Hernández, quien aunque un tanto atropellado, rescató la de gajos, se la pasó a Giovani dos Santos, quien la mandó lejos del arco.

De Panamá apenas se vieron intentos, un remate de Blas Pérez y un tiro de larga distancia de Quintero que no sorprendió a Guillermo Ochoa.

De lo bueno para el Tri fue que Márquez repartió bien el balón desde su zona. El veterano mantiene la elegancia para bajar el balón y el toque fino. Al menos en este partido demostró que le hacía falta al cuadro nacional.

Layún jugó los primeros minutos muy adelantado, tenía salida, pero poco le duró el gusto, porque la mayoría de las llegadas del Tricolor se dieron por la banda izquierda en los pies de Javier Aquino, quien no aprovechó todo lo que le pasó por los botines. De lo poco que tuvo por el sector contrario, un par de arribos que Giovani, de mucha potencia pero poca dirección.

Tal era la desesperación de Miguel Layún que en varias ocasiones le pidió a Rafa Márquez el esférico que, por cierto, pasaba siempre por las piernas del Gullit cuando se trataba de lastimar en el área rival.

De las jugadas de sobresalto destacó una en la que Oribe, como pudo, sacó un balón para Chicharito, y éste abanicó, aunque el árbitro Joel Aguilar ya había señalado un fuera de lugar.

El son parecía el mismo: Chicharito, Gullit y Aquino, este último terminaba las jugadas con un disparo que pasaba muy lejos de la portería.

La desesperación comenzaba a aquejar las venas mexicanas, pues aunque se tenía la posesión del esférico había poca creatividad, centros sin precisión y, por supuesto, pelotazos desaliñados que Panamá botaba sin problemas de su área.

Aquino tuvo una buena oportunidad, tras recibir por izquierda, pero le ocurrió lo mismo que en los minutos anteriores, sacó un tiro espantoso que no hizo ni cosquillas a los panameños.

Y justo cuando el partido tocaba su parte más sosa en la primera mitad, apareció Oribe Peralta al minuto 40 con un tiro a media altura, tras una pared con Chicharito. Ahí estaba el gol que desató el Cielito lindo en el Estadio Azteca.

La segunda mitad arrancó con algunos chispazos de los panameños, arribos bien controlados. Los mexicanos buscaban el segundo con menos fuerza que en el arranque de la primera mitad. Fue hasta el minuto 14 que el Tricolor se tropezó con una buena oportunidad, tras un penal que le cometieron a Aquino. Chicharito fue el encargado de cobrarlo, pero sacó un tiro débil que apagó Penedo. Fue el octavo que tiró y el cuarto que erró.

La claridad no aparecía en el conjunto mexicano, así que el entrenador Vucetich movió sus piezas. Sacó a Aquino y metió a Christian Giménez, quien en su primer intento filtró para Peña y éste sacó un tiro que paso cerca del poste derecho del arquero centroamericano.

México, con mucho sufrimiento, consiguió los tres puntos, eran lo que importaba al final de este partido, ya lo habían dicho el entrenador y los jugadores, las formas pasaban a segundo plano. Así que, se cumplió en este renglón; ahora falta Costa Rica, el último obstáculo para llegar al repechaje contra Nueva Zelanda.

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