Del gasto al legado

A menos de 30 días de los Juegos Olímpicos de Invierno Sochi 2014, los gastos para la sede se incrementan. A cuatro años de Vancouver 2010, la ciudad demuestra que es posible realizarlos y dejar una herencia a la población en lugar de deudas.

Olímpicos de invierno
(Especial)

Vancouver, Canadá

Pocas ciudades han logrado transformar unos Juegos Olímpicos, ya sea de verano e invierno, en un éxito comercial, turístico y deportivo. Los ejemplos de grandes fiestas de cada cuatro años que terminan en deudas de hasta una década, o más, para sus ciudadanos, se pueden enumerar fácilmente; el más claro de ellos: Atenas 2004.

La capital griega albergó la cita veraniega con un costo de proyecto que superó lo previsto en un 796 por ciento. Ante ello, ¿cómo convencer a la ciudadanía de aceptar unas competencias que tal vez terminarán destruyendo las finanzas públicas de la ciudad?.

La clave se encuentra en el legado; en esas instalaciones deportivas, las construcciones para movilidad, y el impulso que puedan generar los Olímpicos para transformar una urbe en un punto de negocios, algo que parece haber logrado Vancouver, Canadá, tras la edición invernal de 2010.

“Una de las preguntas más importantes antes de los Juegos Olímpicos era ¿cómo el gobierno, la comunidad y el sector privado trabajarían a largo plazo? Las instalaciones, no solo los inmuebles, sino las vías de comunicación, fueron creadas para dar mayor movimiento a las localidades y zonas donde se situarían”, expresó en entrevista Rick Anston, presidente de Turismo de Vancouver.

Señaló que desde un principio se dejó en claro en qué rubros se gastarían los recursos. Los costos directos aportados por el dinero de los contribuyentes para la celebración en la ciudad canadiense de la costa Pacífico fue de 880 millones de dólares; invertidos en la construcción y remodelación de estadios en las localidades de Vancouver, Richmond, West Vancouver y Whistler.

Ese dinero incluía 110 millones de dólares que servirían para el mantenimiento durante 30 años de instalaciones como el Parque Olímpico de Whistler o el Óvalo Olímpico en Richmond, donde además, los usuarios pagan colegiaturas por las actividades que se desarrollan para mantener su correcto funcionamiento.

“Una de las cosas de las que los residentes de Vancouver están orgullosos es que se hizo un uso razonable de los gastos y se consiguió un legado. Se obtuvo financiamiento gubernamental, local y de la iniciativa privada”, respondió el encargado de turismo de la ex sede olímpica.

Los canadienses eran escépticos sobre los costos. La experiencia de Montreal 1976 los dejó con una deuda de mil 500 millones de dólares y con instalaciones que poco perduraron. Vancouver tomó la creación de inmuebles deportivos como una punta de lanza no solo para la actividad física, sino también en el factor económico.

El óvalo de Richmond se convierte en uno de sus mejores ejemplos del legado. Sede del patinaje de velocidad durante Vancouver 2010, ahora es un centro deportivo comunitario, pero también una instalación de desarrollo de atletas de alto rendimiento, donde se practican actividades de verano así como de invierno.

Pero no solo la comunidad se benefició por las instalaciones. La construcción de esta sede ha creado en la zona de Richmond un lugar residencial. A su alrededor se edificaron condominios y oficinas en un área antes poco concurrida.

Ejemplos similares acontecen en Whistler, donde las sedes de esquí de fondo, biatlón, salto en esquí (Parque Olímpico de Whistler) o la pista de bobsleigh, luge y skeleton (Whistler Sliding Centre), son ahora atracciones turísticas y centros de recreación deportiva.

“Uno de los principales beneficios de los Olímpicos fue darle confianza a la ciudad, convertirla en un punto de convergencia mundial. Vancouver ama recibir gente del mundo, convenciones internacionales, se ha convertido en un centro importante”, expresó Rick Anston.

Al final, diversos estudios estiman que los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010 tuvieron un costo final de siete mil millones de dólares totales, sin embargo esos mismos análisis señalan que la ciudadanía se encuentra satisfecha con los mismos.

La organización de los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 espera que impulsen a Rusia a un nuevo nivel deportivo. Las actividades en paralelo que se han generado, como un Gran Premio de Fórmula Uno, van encaminadas a restablecer la imagen de Rusia y obtener un efecto similar al de Vancouver. Sin embargo, los gastos han comenzado a dispararse hasta los 48 mil millones de dólares según confirmó a principios del año pasado el viceprimer ministro Dmitri Kozak, de ellos, 23 mil millones se han invertido en infraestructura.

El éxito de unos Olímpicos parece ligado al legado que éstos pueden dejar y no solo a los grandes festejos durante los días de competencia. 

La cifra

110 MDD se destinaron para la manutención de instalaciones olímpicas hasta por 30 años después de los Juegos.

23,000 MDD ha gastado el gobierno de Rusia para la construcción de estadios e infraestructura de Sochi 2014.

7,000 MDD se estima que fue el gasto total de operación e instalaciones de la justa en Vancouver 2010.