ENTREVISTA | POR LUIS SALCEDO CASSIO

Martín Vaca Restaurador de autos

Sencillo y abierto, el protagonista del programa 'Mexicánicos', llegó a Torreón como invitado en la Gran Final Nacional Tuning, donde confesó su sueño es diseñar un auto que no necesite volante.

Martín Vaca, un rebelde con la mente sobre ruedas

Gómez Palacio, Durango

La humildad es algo que sin duda caracteriza a Martín Vaca, quien es el restaurador y modificador de autos más conocido de México y Estados Unidos, protagonista de la serie “Mexicánicos” que transmite Discovery Channel.

Este fin de semana, Vaca visita Torreón para ser el invitado especial de la Gran Final Nacional Tuning que culmina este domingo en la Plaza Mayor.

El salirse del “guacal”, de lo convencional, de lo tradicional, lo ha llevado a ser el mejor entre los mejores en su ramo, la restauración y modificación de todo tipo de vehículos, terrestres y hasta aéreos.

"Me da mucho orgullo que hay gente que me dice que se inspira conmigo y los trabajos que hacemos, qué bueno, yo encantado de la vida de que me tomen así en cuenta".

Tlajomulco de Zúñiga, en Jalisco, es conocido por sus tradicionales artesanías, su mueblería rústica, sus trajes de charro, su exquisita birria de borrego y tequila almendrado, ahora es conocido también por ser el lugar donde se encuentra el taller VA-K Innovation.

En La Laguna se hospedó en un hotel tradicional del centro. Iba bajando las escaleras, fue el primero en saludar y dar las buenas tardes, educado y sencillo, caminó hacía unas mesas de jardín en un patio y dijo, “aquí mero nos sentamos, más a gusto”, así empezó las entrevista.

¿Su padre fue más tradicional, en qué momento se salió usted del guacal?

Mi papá fue más tradicional, llegó a tener cinco talleres de enderezado y pintura, pero era sólo eso, era laminar y pintar, yo realmente siempre tuve mucha imaginación, casi como un rebelde.

Recuerdo la primera limosina que iba a hacer, me decía mi padre que no la cortara, porque la iba a echar a perder y para mí era un reto saber si podía hacer una y gracias a Dios ahorita me mandan desde Europa, Canadá, Estados Unidos, Puerto Rico y Centro América.

¿Desde un ciudadano común, a una celebridad, a todos se atiende?

No se desecha nada en el taller, se trata de atender a la gente, a veces hay que programar el trabajo para poderlo recibir o a veces lo recibimos y lo ponemos en lista de espera, a nadie le decimos que no, a todos atendemos.

¿Le han dicho que está usted loco?

Mucha gente me decía que eran locuras, me han preguntado si estoy loco, si lo estuviera no pudiéramos hacer lo que hacemos.

¿Ya hizo que rodara un avión en las calles de Jalisco, aún hay retos por superar?

Yo pienso que siempre hay algo nuevo que se puede hacer, siempre hay sueños y deseos de hacer carros nuevos y diferentes, yo sueño con hacer un carro sin volante y se puede hacer, ya hay principios y tecnologías para esto, yo quisiera aprender siempre, hay muchas cosas nuevas que hacer y aprender.

¿Sabe que es fuente de inspiración para mucha gente en México y Latinoamérica?

Yo creo que aquí hay mucha calidad, en México hay muchos talleres y muchos buenos modificadores de autos, yo no creo que sea el mejor, hay muchos muy buenos restauradores y tarde o temprano van a ir saliendo y espero que ellos también tengan su programa y tengan ese plus en su trabajo.

¿Cómo iniciaron esas locuras?

Diario hacía yo cosas raras y diferentes, casi siempre lo hacía para mi carro y me daba cuenta que le gustaba a la gente, hacía desde un barreno pequeño, un triangulito de metal, una antena y veía que al rato la gente me lo pedía y así fue siempre.

¿Fue duro de pasar a ser como cualquier patrón en un taller, a ser una celebridad?

No siento que sea una personalidad, estoy muy agradecido con la vida, la televisión me ha dado una proyección importante, sí, pero soy una persona como cualquier otra, con defectos y a lo mejor una que otra virtud.

"Empecé con algo que yo tenía curiosidad a ver si podía hacerlo y veía que les gustaba mis locuras o travesuras".

Andamos en la lucha día a día, presionando a los trabajadores, quiero que quede el carro impecable, quisiera dejar un trabajo de primera, a veces se logra, a veces no, es un trabajo muy delicado, se requiere una habilidad extra, ahí andamos, yo sigo batallando con la vida, lo normal de un taller, de un ser humano.

¡La vara la tiene muy alta, superar a su padre!

Yo tengo el ejemplo de mi padre, tenía más de 80 años y siempre soñaba y quería seguir creando y haciendo, siempre tenía una ilusión, entonces, creo que tengo un ejemplo de vida, es un paquete muy grande el siquiera igualar a mi padre, yo no pienso jubilarme, jamás, a lo mejor me muero en ese taller, me voy a morir, pero seguramente haciéndole una travesura a un carro.

rcm