Vata: la danza del viento y el éter

Conocer el tipo de dosha de cada quien, brinda un mapa del patrón psicofisiológico personal, lo cual es el primer paso para la llamada “salud perfecta”, que no es otra cosa que conocer a profundidad nuestras necesidades y afanes con independencia de lo que determine el exterior sobre cómo se debe actuar, o qué se debe comer, pensar o sentir


Paschimottanasana (la postura de las Manos a los Pies, sentada)
Paschimottanasana (la postura de las Manos a los Pies, sentada) (Especial )

Ciudad de México

Continuando con el tema de las tres doshas para la Medicina Ayurveda, hay que recordar que tres de estas energías sutiles: Vata, Pitta y Kapha —sea una sola o dos las predominantes en la persona—, son las que definen las preferencias de cada uno en alimentos, sabores y temperaturas, y que son ellas quienes determinan la génesis, el desarrollo y la muerte del tejido celular, como también la eliminación de los productos de deshecho y, además, las funciones psicológicas y emocionales, como el miedo, la ira, la tristeza y el amor. En pocas palabras, son "el fundamento de la existencia física y psicológica del hombre".

VIENTO Y ÉTER

Como explicábamos en la entrega anterior, Ayurveda y Yoga son ciencias hermanas para lograr la salud física y mental que se complementan para lograr este propósito.

Empezaremos por describir Vata, que en sánscrito significa soplar o moverse con el viento. Regida por los elementos viento y espacio o éter, “es el principio de la energía cinética en el cuerpo, se refiere principalmente al sistema nervioso, y controla todo el movimiento del cuerpo. En el nivel celular vata transporta nutrientes y desechos fuera de las células". 

Como explica ekhartyoga.com, “el aire de vata es seco, ligero, fresco, irregular y móvil. Así, los individuos vata tienden a tener la piel seca y el pelo, son muy activos física y mentalmente, a menudo son fríos y prefieren el clima cálido, y tienen un horario diario irregular.

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“Cuando están desequilibrados, algunos trastornos físicos comunes incluyen artritis, presión arterial alta o baja, grietas en las articulaciones, insomnio, estreñimiento, enfermedades del corazón, energía agotada y dolores de cabeza. Además, los tipos vata también son propensos a trastornos mentales, como depresión, ansiedad, insomnio, trastorno bipolar y trastorno obsesivo compulsivo”.

VATA Y YOGA

Para reducir vata, se debe practicar de forma tranquila, sólida y sistemática. El equilibrio entre fuerza y flexibilidad es fundamental para que la dosha vata funcione de forma adecuada. Permanecer quieto es un desafío y un premio para vata que lo que quiere es moverse por eso estos individuos prefieren el dinámico yoga vinyasa. Este tipo energético necesita una respiración tranquila, lenta y profunda para equilibrar su elemento sin desequilibrar los otros. Las mejores posturas son en las que hay que doblarse hacia delante.

Un tipo vata se beneficiará en gran medida y se equilibrará con una práctica tranquila y contemplativa. Como los vatas tienden a ser impredecibles en las actividades diarias, lo mejor es hacer yoga con una cierta rutina. Según el doctor Robert Svoboda, autor del libro Pakriti: Tu constitución ayurvédica, se debe practicar a cierta hora del día en ciertos días de la semana con “posturas que trabajen el colon —el asiento corporal de vata—, los intestinos, la pelvis, la columna lumbar y el equilibrio sacroilíaco vata, llevando la energía de vuelta a la base del torso".

El principal lugar donde podemos encontrar vata en el cuerpo es la parte inferior del abdomen, la pelvis y el intestino grueso, por lo que las asanas recomendadas comprimen la parte inferior del abdomen. Las posturas que fortalecen la espalda baja también ayudan a aliviar vata.