De las derrotas se aprende, pero se tiene que seguir adelante

José Rojas fue desde niño apasionado al futbol, deporte que convirtió en su ideal y que lo ilusionó con la posibilidad de ser profesional, sin contar que el deseo de su padre habría de llevarlo al deporte de los puños.


Puebla

Para todo buen atleta el consumar las victorias no suele ser un episodio tan complicado como el levantarse de una derrota, superar los miedos generados por un traspié y convertirlos en una experiencia para fortalecerse, ese es el caso del joven boxeador poblano, Daniel "La Popis" Rojas, que desde su incursión al pugilismo, ha vivido una meteórica carrera, en la que no ha estado exento de los fracasos.

Nacido en la capital angelopolitana el 18 de septiembre de 1996, José Daniel Rojas Romero fue desde niño un apasionado al futbol, deporte que convirtió en su ideal y que a él lo ilusionó con la posibilidad de ser profesional, sin contar que el deseo de su padre por enseñarle el valor de la disciplina, habría de llevarlo al deporte de los puños.

"Empecé mi vida como pugilista a los 14 años por mi papá, él fue quien me inculcó este deporte, la verdad yo no quería, no me gustaba mucho, me gustaba más el futbol entonces, yo entrenaba futbol, me veía en las grandes ligas del futbol, todos los días me veían entrenando futbol, saliendo de la escuela, los fines de semana, pero mi papá tomó la decisión de que me metiera al boxeo, me empezó a gustar y a llamar la atención en las primeras clases y me fui de lleno, desde entonces es mi pasión".

Su primer año si bien fue de conocimiento y exploración, dejaron pronto ver sus aptitudes y cualidades con los guantes, lo que reconoce no fue en un inicio sencillo, sin embargo logró adaptarse y al cabo de unos meses subió al encordado para liarse a golpes en su primera pelea como amateur.

"Fue mucho nerviosismo al principio porque no sabía las reglas, qué golpes eran permitidos y cuáles no, estuve un año con un profesor allá por donde vivo, luego de medio año con mi primer 'profe' tuve mi primera pelea, fue muy buena, mucha adrenalina, nervios, miedo, pero gracias a Dios salimos con un empate, pero fue una buena experiencia esa primera pelea".

Apenas transcurrido un año de su ingreso al pugilismo, causas ajenas a su persona lo obligaron a cambiar de instructor, siendo el reconocido entrenador, Wilfrido Peralta, quien lo tomó bajo su cargo y lo condujo por un nuevo camino, que a José Daniel le permitió sortear con éxito la primera adversidad que el boxeo le presentó apenas siendo un principiante.

"Al término de un año, por desgracia tuvieron problemas en el gimnasio y cerró, pero mi papá conocía al profesor Wilfrido (Peralta) y empezamos con él hace unos seis años y medio. Las técnicas fueron diferentes, cada 'profe' tenía su técnica de entrenamiento, su disciplina, mi profesor anterior es bueno, pero sí cambiaron un poco las cosas, los entrenamientos, me fui acostumbrando a la disciplina del 'profe', a su entrenamiento y me dio resultados, lo que se vio en cada uno de mis combates".

Su ascenso fue mucho más rápido de lo que él mismo esperaba, donde sin darse cuenta, ocupaba ya un sitio dentro de la selección del estado, lo que a él permitió codearse con lo mejor de la región hasta disputar eventos de corte nacional, donde si bien en una primera instancia no cosechó ninguna presea, lo hecho sirvió para a la postre sumar resultados positivos.

"Fue rápido el fogueo, yo creo que vio mis cualidades el 'profe' y me metió al estatal, hubo altas y bajas, ganábamos, pero también perdíamos, asistí a un nacional en 2014, ahí no traje nada, pero para 2015 traje un bronce en el nacional de Primera Fuerza que fue en Tamaulipas y desde ahí vinieron muchas satisfacciones".

Con calidad de Selección Nacional

Su velocidad y contundencia en los puños dentro de la división de los pesos Gallo le valió para ser considerado como integrante de la Selección Nacional, lo que para "La Popis" resultó una grata vivencia, razón por la que debió mudar su residencia al Comité Olímpico Mexicano en la capital del país, donde se codeó con los mejores.

"Vinieron las llamadas para la Selección Nacional en el Comité Olímpico, igual vieron mis cualidades, me empezaron a hablar. Al principio cuando yo supe del Comité y sabía que estaban encerrados ahí, no era mi máximo entrenar así, porque yo entrenaba, iba a mi casa, a la escuela, yo estaba acostumbrado a eso, incluso yo no me veía en la Selección, pensé que primero sería profesional, pero pasó el tiempo y me gustó mucho, fui y fue una sesión muy buena porque ya representaba al país, estuve ahí medio año, fue una muy buena preparación, experiencia, agarramos más conocimiento con nuevos peleadores, con otros estados, igual llegaban otros países a foguearse, fue una buena experiencia".

Antecedido por otros poblanos que habían logrado lo mismo que él, Daniel siempre tuvo presente la responsabilidad que llevaba consigo por el simple hecho de ser un representante de la entidad, lo que a él permitió sobresalir y ganarse un sitio a fin de poder estar a la par de sus paisanos.

"Yo quería ser parte de ellos, ser importante en el boxeo, que me reconocieran también en Puebla, por lo que he hecho, por lo que estoy haciendo, por eso le eché muchas ganas, siempre enfocado, porque sabía que detrás estaba mi estado y debía dejar en alto el buen nombre de mi estado, porque ahí están todos los que me apoyan y siempre intenté que fuera así".

Durante su paso con el representativo tricolor, fue incluido dentro de la escuadra que contendió en la Liga Mundial de Boxeo, lo que le dejó algunos triunfos y también derrotas a nivel internacional, despertando en él esa hambre de más, de volar cada vez más alto y mucho más lejos.

"Participé en la Liga Mundial de Boxeo, enfrenté a Cuba, ahí perdí, iba a ir a Marruecos, pero un problema en mis papeles me impidió asistir, también peleé con Gran Bretaña en Aguascalientes. Yo llegué ya a finales del ciclo olímpico, mi sueño era ir a los Juegos Olímpicos, pero se terminó el ciclo, entonces cuando me llamaron para el siguiente ciclo, yo tenía ya más en mente el debutar, así que dejé de lado ese sueño, me enfoque en convertirme en profesional".

Y es que la falta de apoyos, los conflictos que se evidenciaron a través de los medios entre la Federación de Boxeo y la Comisión Nacional del Deporte, generaron en José Daniel una gran decepción, que sin chistar, lo orillaron a tomar la decisión de colgar los guantes como amateur y así tomar el pugilismo como una carrera en busca de triunfos, pero también de una remuneración económica.

"Me tocó ver los problemas que existían, cuando llegué no había nada de becas, no hubo apoyo, como que te baja mucho, porque aunque seas bueno, de poco servía, hace un año muchos de mis compañeros obtuvieron su pase al Mundial, pero la falta de recursos les hizo declinar lo que por derecho habían ganado, por muy bueno que seas y le eches ganas, si no tienes recursos, no puedes ir, eso es difícil, triste, que no haya apoyo, porque nosotros siempre respondimos en la competencia".

Levantarse de la lona

Tras tomar la determinación de convertirse en profesional, su mentor, Wilfrido Peralta, volvió a tomarlo bajo su mando para guiarlo por el camino indicado, lo que desde el arranque fue lo que tenía pensado y no le resultó tan complicado, pues sólo demandó mucha más atención a lo que tanto amaba.

"Cuando estaba todo ese rollo de la falta de apoyos, me puse muy triste y dije para qué ir por otro ciclo más, entonces el 'profe' me dijo mejor ya debuta, te vamos a conseguir peleas, no fue un gran cambio porque en la Liga se peleaba a cinco rounds, sin careta y sin playera, tipo profesional, aunque sí los entrenamientos y las peleas fueron diferentes, porque era más aferrado, salir a fajarse, a romperse la cara, en el olímpico es marcar puntos, aquí en el profesional es aferrarse y sin duda fue un cambio muy bueno".

Su primera pelea en dicho rubro, fue el 9 se de septiembre del 2016 en Cancún, Quintana Roo, ante Adrián Padrón, al que logró doblegar con éxito, lo que para Rojas Romero confirmó que la decisión fue la acertada, en un instante que recuerda a detalle por todo el cúmulo de emociones que le despertó.

"Luego de un mes y medio de preparación debuté, en 2016, en esa primera pelea ganamos, con cada peleador tienes una experiencia diferente, ves tus errores, fue una buena pelea, de ahí empecé a pelear cada mes, tuvimos muy buenos resultados, hasta que en mi más reciente pelea, no me fue tan bien como esperaba".

Justo al cabo de seis batallas, en las que acumuló un saldo invicto con cuatro victorias y dos empates, llegó uno de los momentos más difíciles y complicados en la vida de "La Popis", al caer por la vía del nocaut técnico el pasado 19 de agosto del 2017 a manos de Miguel Rivera, quien hizo ver su suerte al poblano en el duelo que ambos protagonizaron en la Arena de Rosarito en Baja California.

"Mi última pelea ha sido la más difícil, fue una eliminación para un cinturón mundial, el chavo era fuerte, ahí fue a ocho rounds, perdí por un gancho al hígado, mi rival fue el campeón de la comisión. Fue la primera vez que me pasaba, perder de dicha forma, son cosas que pasan, uno no sabe lo que puede esperarse al final de una pelea, puedo uno noquear o ser noqueado, hay que estar preparado para cualquier escenario, aunque no es fácil, no fue fácil".

Fue precisamente en dicho momento cuando la vida y el boxeo decidieron darle una dura lección y ponerlo a prueba, pues si bien por momentos el retiro estuvo en su mente, decidió levantarse y recuperar el camino recorrido, consciente de que ello no era más que una vivencia de la que debía sacar el mayor provecho para seguir con su ambicioso proyecto.

"Después de esa pelea tiré la toalla un rato, porque me deprimí, pero viendo a mis compañeros, a otras personas entrenando, me motivó a seguir adelante, a no quedarme estancado, a veces sientes que cuando pierdes, lo pierdes todo, fue una experiencia, de las derrotas se aprende, pero se tiene que seguir adelante, las derrotas son eso, por eso volví y ya estoy entrenando".

A la espera ahora de una nueva oportunidad que le permita reivindicarse, José Daniel Rojas Romero confía en pronto superar la adversidad y encumbrarse como uno de los mejores boxeadores poblanos, con la mira puesta en las grandes marquesinas de Las Vegas, razón por la que pondrá todo de sí hasta conseguirlo y consolidar su pasión.

"Echándole ganas podré llegar a un campeonato mundial, en breve iré a una eliminatoria a la Ciudad de México, será paso a paso, por eso le echaré muchas ganas en eso. Yo me veo en una cartelera en Las Vegas, representando a México, a Puebla, en grandes peleas, ganando títulos, defendiéndolos, cada sacrificio tiene una recompensa y por eso quiero portar el cinturón como campeón mundial", finalizó.