Los tarahumaras que todo ganan y nadie apoya

En los últimos meses, los corredores rarámuris se han convertido en inspiración para el país pues brillan a nivel nacional e internacional sin contar con apoyo gubernamental o patrocinadores.

Corredores tarahumaras brillan en México y el mundo
Corredores tarahumaras brillan en México y el mundo (Especial )

Ciudad de México

Para muchos, el running se ha convertido en una moda saludable aunque costosa, ya que invierten en tenis, ropa y hasta aplicaciones móviles para mejorar su rendimiento. Pero lejos de las grandes ciudades donde cada fin de semana se celebran carreras, están las comunidades de la Sierra Tarahumara, que tienen un selecto grupo de corredores que con sólo un par de huaraches y un modesto pero tradicional atuendo recorren distancias impensables con una resistencia envidiable.

Allá no cuentan con el apoyo del gobierno o grandes firmas que los patrocinen con un kit de competencia, ellos fabrican sus propias medallas que, dicho sea de paso, son unas de las más bellas del mundo y objeto de deseo entre los runners profesionales.

Desde competencias nacionales hasta internacionales, jóvenes y experimentados atletas rarámuris corren por gusto y con sueños propios. Tal es el caso de Hermilio García Carrillo, originario de Norogachi, Chihuahua, quien a sus 20 años cruzó la meta de la primera Carrera Tarahumara celebrada en la Ciudad de México en primer lugar, deteniendo el cronómetro en 31 minutos y 24 segundos tras diez kilómetros recorridos.

Este logro de Hermilio es sólo el impulso para seguir preparándose para alcanzar su principal meta: representar a México y a su comunidad en los Juegos Olímpicos de 2020.

DE LA SIERRA A BOSTON

El año pasado, México vibró con la presencia de un corredor rarámuri en el Maratón de Boston, considerado por muchos el más importante del mundo.

Arnulfo Quimare corrió su primera competencia de 42 kilómetros en este evento, el cual requiere un tiempo específico por parte de los participantes para poder inscribirse en él.

El corredor rarámuri detuvo el reloj en 3 horas 38 minutos, muy lejos de los ganadores de la prueba, pero su verdadero triunfo fue la admiración de otros competidores que lo vieron 'volar' por las calles de Boston sin más que sus huaraches y sus tradicionales prendas.

LA LEYENDA RARÁMURI

Entre los corredores de velocidad, Usain Bolt es el máximo ejemplo a seguir; Michael Phelps es ícono dentro del mundo de la natación, y para los runners, Silvino Cubésare es considerado como una de las grandes glorias de la disciplina.

Silvino ya no se conforma con ganar carreras de 10 kilómetros o maratones, él va más allá, triunfa en ultramaratones que comprenden más de 100 kilómetros de trayecto a nivel internacional, como el recientemente celebrado en Francia, donde se adjudicó el primer lugar.

El orgullo generado por esta leyenda de la comunidad rarámuri no mereció un reconocimiento por parte de las instituciones deportivas con más renombre en México, aunque su logro no pasó desapercibido para el país, pues incluso fue ovacionado por una aerolínea al enterarse que el atleta viajaba en su avión; toda la tripulación y pasajeros aplaudieron su gesta.

ELLAS TAMBIÉN TRIUNFAN

El éxito de la comunidad asentada en la Sierra Tarahumara no se limita únicamente a lo que los hombres pueden lograr; las mujeres también forman parte del grupo de corredores que, sin más que sus bellos vestidos y su infalible par de huaraches, triunfan en competencias de alta exigencia.

En mayo pasado, María Lorena Ramírez, una joven rarámuri de 22 años, se llevó el primer lugar en el Ultramaratón Cerro Rojo celebrado en Puebla, donde superó a 500 atletas, entre los cuales había representación de 12 países.

La imagen de Lorena en el podio de ganadores se hizo viral no sólo por postrarse en lo más alto del mismo, sino por un atuendo sin tenis de marca ni ropa especialmente diseñada para correr cómodamente grandes distancias; a cambio, presumía una colorida falda morada con flores rosas, una blusa verde y huaraches. Obtuvo 6 mil pesos de recompensa y nula mención por parte del gobierno.

La misma Lorena compitió en los 97 kilómetros de Tenerife, España, pero un fuerte dolor en la rodilla le impidió conquistar la montaña más alta de dicho país y la segunda de toda Europa, obligándola a retirarse tras 55 mil metros recorridos. De nuevo, su vestimenta se robó los corazones de los participantes en dicho evento.