De papá a campeón de Augusta: los 12 días de locura de Danny Willett

Hace unas semanas, Willett no sabía si iba a participar en el Masters porque su esposa, Nicole, tenía programada la fecha del parto para el 10 de abril.

Danny Willett
Danny Willett (Reuters )

AUSGUSTA, Estados Unidos

La vida de Danny Willett dio varios giros en las últimas dos semanas. Tanto, que si su hijo hubiera nacido el día que estaba previsto, el británico no podría haber conquistado el Masters de golf de Augusta.

Hace unas semanas, Willett no sabía si iba a participar en el Masters porque su esposa, Nicole, tenía programada la fecha del parto para el 10 de abril. Pero el nacimiento se adelantó, el golfista pudo finalmente participar en el tradicional torneo y acabó con la chaqueta verde que lo inmortaliza como campeón.

Pero no todo resultó para Willett tan sencillo y espectacular como el domingo, cuando sorprendió el mundo con una última vuelta de 67 golpes, cinco bajo el par, y aprovechó el derrumbe del campeón defensorm Jordan Spieth, que iba camino a convertirse en el cuarto jugador en la historia en repetir el título en Augusta y sufrió la primera gran decepción de su carrera.

La preparación del británico estuvo lejos de ser la ideal para un deportista de elite. Desde el 30 de marzo, cuando se adelantó el parto de Nicole y nació Zachariah James, hasta su viaje a Augusta, Willett cumplió todas las labores de un padre primerizo.

"Estaba en casa asegurándome de que todo estuviera bien", recordó el golfista, que el domingo ganó su quinto título como profesional. "Cambiaba pañales, preparaba biberones, hacía todo lo normal que hace un padre con un hijo recién nacido".

"Hice todo para asegurarme de que todo estuviera bien en la casa para que yo pudiera venir aquí con una mente clara, sabiendo que yo había hecho lo suficiente en el retorno al hogar", añadió el jugador nacido en Sheffield y que es profesional desde 2007.

"Sabía que la preparación no había sido tan mala, pero no era lo suficientemente buena como me hubiera gustado hacer para un campeonato importante", resumió Willett.

Pero lo que le quitó de preparación, la llegada de su primer hijo lo compensó en estabilidad emocional. El británico comprendió que el golf es un gran juego, pero un juego al fin.

A los 28 años, Willett no es un veterano del circuito europeo, pero tampoco es un joven inexperto. Con casi 10 años de profesional y apenas dos top 15 en "majors" anteriores, su estrategia de preparación tampoco era garantía de éxito.

Para los especialistas, el análisis se focalizará en la debacle de Spieth, que dilapidó su posibilidad de victoria con un cuádruple bogey en el hoyo 12. Pero el mérito del nuevo campeón estuvo en aprovechar su oportunidad y mantener su pulso en los últimos tiros, cuando la presión por el título comenzó a hacerse presente.

"Soy un afortunado de haber estado en esa posición. Pero si yo hubiera estado cinco sobre el par, entonces no hubiera importado lo que Jordan hacía", remarcó Willett, que demostró su estado de gracia con una última vuelta impecable, con cinco birdies (hoyos 6, 8, 13, 14, 16) y ni un sólo bogey.

Así se transformó en el primer jugador no europeo que conquista el Masters desde que el español José María Olázabal se coronó en 1999 y el primer inglés en colocarse la chaqueta verde desde Nick Faldo en 1996.

"Esto es increíble. He jugado un gran golf y ha sido una semana fantástica. Tenía que salir y hacer un buen marcador para poner un poco de presión y afortunadamente eso es lo que hice", analizó Willett. "Pero esto es simplemente muy loco, ha sido una semana de locura".

Tanta locura, que a Willett, en 12 días, dos hechos le cambiaron sustancialmente la vida.

"Simplemente ha sido el más ridículamente increíble de estos 12 días, supongo", dijo el nuevo campeón. "No hay palabras para describir lo que estoy sintiendo en este momento, pero tampoco había palabras que pudieran describir cómo me sentía el martes de la otra semana, cuando Nicole tuvo a Zachariah", añadió.

"Lo del título sólo ha sido increíblemente surrealista. Como he dicho, sólo estoy deseando llegar a casa y pasar algún tiempo con ellos".