Arantxa Chávez, de la desilusión a la gloria

 

La clavadista mexicana fue la figura de la Universiada Mundial tras colgarse tres oros, un resultado que le llega para retomar la confianza en este ciclo olímpico


Arantxa Chávez presume sus tres medallas obtenidas en la Universiada Mundial
Arantxa Chávez presume sus tres medallas obtenidas en la Universiada Mundial (Carlos Cruz)

Ciudad de México

Una parte de la delegación mexicana que participó en la Universiada Mundial de China Taipéi regresó a la Ciudad de México, y entre ese grupo se encontraba la clavadista Arantxa Chávez, quien fue la máxima ganadora de medallas de oro en la selección nacional al conseguir tres preseas de oro.

"Estas tres medallas muestran que voy haciendo bien mi preparación y quiero seguir continuando sobre la misma línea. La clave fue que me creí que las podía ganar y fui preparada para ganar un buen resultado", declaró Chávez.

Chávez toma estas medallas como una gran ilusión de continuar en la lucha por otro ciclo olímpico después de haber caído en la decepción por no conseguir un boleto para Río de Janeiro 2016 y que incluso la orillo a dejar el deporte por ocho meses y con la opción de ya no volver.

Sin embargo, el entrenador Iván Bautista habló con ella para hacer que cambiara de opinión y lo cual logró. Arantxa volvió y clasificó al Campeonato Mundial de Budapest 2017 pero los resultados no fueron los esperados tras quedarse en semifinales en trampolín individual y en séptimo lugar en sincronizado con Dolores Hernández.

Sin embargo, el entrenador sabía que todo era parte de un proceso ya que la clavadista dejó por completo los entrenamientos y habría que comenzar de nuevo, así que continuaron con el trabajo y en China Taipéi se reflejó la preparación luego de que la saltarina consiguiera el oro en el trampolín de tres metros individual, en sincronizado con Melany Hernández, y mixto con Adán Zúñiga.

"Arantxa estaba desmotivada después de no clasificar a Río y en ese momento entrenaba con la china Ma Jin, y creo que esa experiencia le bajó los ánimos, su autoestima y seguridad, entonces se retira y yo no sabía. Después me habló para platicarme que ya no entrenaba y lo primero que hice fue mandarla al psicológo por un mes, después decidió continuar en los clavados y la recibí para que continuará con el entrenamiento físico", declaró el entrenador Iván Bautista.

Ahora Chávez siente que ha comenzado con el pie derecho el ciclo olímpico y quiere intentarlo de nuevo para llegar a los Olímpicos de Tokio 2020, y así quitarse ese mal sabor de boca de no clasificar a Río, además, de lograr la clasificación, quiere mejorar ese resultado que tuvo en Londres 2012 donde se quedó en preliminares en el trampolín de tres metros.

"Es el inicio de ciclo y lo inicié bien, ahora quiero seguir por el mismo camino el proceso para llegar hasta Tokio 2020, y quiero llegar a esa justa a lograr una medalla, lo que mis compañerosGermán Sánchez e Iván García ya ha hecho, y no quiero solo ir a ver qué pasa", mencionó la clavadista.

Chávez no tendrá fácil el camino ya que ahora tendrá como compañera de equipo a la medallista olímpica Paola Espinosa, además a Melany Hernández, clavadista que asistió a Río 2016 y continúa mejorando su desarrollo competitivo bajó el mando de Iván Bautista.

"Arantxa trabaja muy bien en los entrenamientos y físicamente tiene muchas cualidades, pero a la hora de competencia se le ve presionada, entonces hay que trabajar eso con ella. Ahora si que Dios las bendiga porque con las tres estaré trabajando duro y cada una de ellas tendrán sus metas individuales", mencionó Bautista.

Chávez llegó a la Ciudad de México con los demás clavadistas que lograron presea en la Universiada Mundial, como es el caso de Jahir Ocampo y Rodrigo Diego. Los saltos lograron en esta justa cuatro preseas de oro y una de bronce.