Apneistas, los yoguis extremos del buceo

Si el buceo con tanque puede resultar una práctica meditativa, el buceo libre o apnea es una toda una experiencia mística

El buceo libre o apnea es una toda una experiencia mística
El buceo libre o apnea es una toda una experiencia mística (Especial)

Ciudad de México

Una suerte de yoguis extremos del submarinismo es lo que son los buceadores libres, quienes más que en el tema físico, ponen atención en la relajación mental que normalmente se logra a través de técnicas meditativas y de pranayama o control de la respiración.

El ejercicio de la apnea, que literalmente significa suspensión transitoria de la respiración, consiste en el descenso profundo en el mar a “pulmón puro”, es decir, sin tanques de oxígeno.

La práctica deportiva del buceo libre inició con descensos cortos, pero actualmente la marca mundial es de 294 metros en la categoría de apnea dinámica con aletas, impuesta en 2015 por Alex Duvivier, en Mulhouse, Francia. Impresionante para un humano pero nada comparado con mamíferos marinos como ballenas y focas. Estos animales pueden mantenerse voluntariamente bajo el agua, conteniendo la respiración, durante dos horas, mientras que otros alcanzan profundidades de mil 600 metros.  

Y aunque en teoría el cuerpo humano soporta hasta un cierto límite de presión debajo del agua, lo cierto es que estos parámetros han ido exprandiéndonse a lo largo de la historia de este deporte sin duda extremo que, no obstante, ha cobrado muchas vidas.

Pero no solo de pranayama vive el buceador libre, también de la buena alimentación e hidratación, el fomento de los refl ejos mamíferos en humanos y el entrenamiento en ambientes de hipoxia lo que permite soportar la alta presión, economizar al máximo el oxigeno —un desmayo se produce cuando falta oxígeno en el cerebro y la falta prolongada de este gas mata neuronas pudiendo ser el daño ser irreparable—, contar con la fortaleza para ascender a la superfi cie y soportar el cambio de presión.

Además, de acuerdo con la revista Apnea, el arte de no respirar, el cuerpo humano se adapta para poder practicar este tipo de buceo. Primero disminuye el ritmo cardiaco entre 10% y 25% para ralentizar las funciones corporales y consumir menos oxígeno:

“Los vasos sanguíneos se contraen para elevar ligeramente los niveles de oxígeno y el bazo libera más glóbulos rojos para que llegue oxígeno a los órganos vitales, sobre todo el cerebro y el corazón, restringiendo el oxígeno en las extremidades. Para ayudar a este proceso se contraen los músculos grandes. Dependiendo de la profundidad, el plasma sanguíneo llena los vasos sanguíneos de los pulmones para reducir el volumen y evitar daños que podrían provocar la presión a más de 35 metros bajo el agua”.