Ponce sale en hombros

Soberbia tarde del español que cortó rabo en su segundo toro, mientras que Sergio Flores obtuvo una oreja, el "Zotoluco" logro sólo el reconocimiento.

La calidad indiscutible de Enrique Ponce, dejó contenta a la afición lagunera de la Fiesta Brava.
La calidad indiscutible de Enrique Ponce, dejó contenta a la afición lagunera de la Fiesta Brava. (Miguel González)

Torreón, Coahuila

Magistral tarde regaló el diestro español Enrique Ponce a los laguneros. El ibérico cortó rabo en su segundo toro, mientras que el juvenil Sergio Flores obtuvo una oreja y Eulalio López "Zotoluco", se fue en blanco, pero con el reconocimiento a su labor por parte del respetable, esto dentro de la llamada "Corrida Histórica" desarrollada en el Coliseo Centenario de Torreón.

La tarde de ayer no sólo fue de gran calidad en el ruedo, también de buenos sustos, ya que un par de astados saltaron al callejón, afortunadamente sin nada que lamentar, gracias a la gran y oportuna labor de monosabios y personal del Coliseo. El "Moreno", fue figura también.

El arte, la pasión y la calidad de Ponce, sin duda valió la pena el boleto, la afición que casi llenó el coso torreonense, se fue con un gran sabor de boca. El "Zotoluco" y Flores cumplieron también.

Abrió plaza el "Zotoluco" con "Duende", un ejemplar negro salpicado de los cuartos, cornidelantero. Con el capote lo tereó muy bien, lo llevó al caballo. Su faena con muleta con exposición por ambos lados, sobresaliendo por el lado izquierdo, con mucha entrega y conectando con el público, pinchazo y estocada. Palmas.

Tocó el turno a Ponce con "Apasionado" de 536 kilos, astado que salió a toda velocidad de los corrales para después saltarse al callejón, sin nada que lamentar. El mismo ejemplar con gran fuerza tumbó a picador y a su caballo. Esa bravura desafortunadamente no la demostró con el torero.

El público incluso pedía lo siguiera toreando, para que se llevara el indulto, pero Ponce decidió matar.

Desde sus primeras embestidas mostró muy malas ideas, nunca estuvo fijo en los engaños, el maestro español lo lidió con la muleta en la cara, le dio muletazos de castigo, pero nunca logró que se enganchara en la muleta. Sin duda, un toro con malas condiciones que ni Ponce pudo lidiar, mató después de dos pinchazos y una estocada. Silencio.

El tercer astado fue para Sergio Flores, quien lidió a "Choche", lo recibió con verónicas y remató con una chicuelina, luego lo llevó al caballo con mandiles. Con muleta faena de poderío con tandas largas de derechazos y naturales, adornos y una media estocada que fue letal para que el juez de plaza, José Luis Orozco, le diera una oreja.

El cuarto de la tarde para el "Zotoluco", ejemplar de nombre "Gondolero" de 480 kilos, inició toreando a la verónica y un quite por chicuelinas. Con muleta una faena de mucho dominio, de poderío, derechista a un toro que embestía con la cara arriba, complicado, pero con la maestría del mexicano, lo supo dominar, dio una estocada fulminante, pero se le fue el trofeo.

La parte más emotiva de la tarde fue en el segundo toro de Ponce, "Lagunero" de 487 kilos. Una faena de magistral, desde el capote se abrió de capa toreando con una lentitud, aterciopelados. Grandes derechazos en redondo que cautivaron al público que se puso de pie.

La gente eufórica le gritaba desde el tendido "Torero, Torero, Torero", una faena excelsa con un toro de Arroyo Zarco, mismo que mostró mucha calidad, lo probó por el izquierdo, pero mejor de derecha, con tandas largas.

El público incluso pedía lo siguiera toreando, para que se llevara el indulto, pero Ponce decidió matar, haciéndolo de una gran estocada en todo lo alto, suficiente para que no se requiriera al puntillero.

La autoridad le dio dos orejas, el público protestó hasta que le dieron el rabo, dando vuelta al ruedo entre ovación de pie. Lo de mal gusto fue que antes de culminar su vuelta al ruedo y despedirse de la afición, ya estaban regando el ruedo, algo que recayó hasta en lo grosero.

Cerró plaza Sergio Flores con una gran faena a "Don Paquito" de 528 kilos, ejemplar castaño que se prestó para el lucimiento, pero el torero erró con el acero, llevándose palmas.