Estrellas en desarrollo para WWE

Son 70 los atletas que forman parte del programade nuevas estrellas de la compañía de lucha libre estadunidense, donde no solo aprenden a ser mejores atletas, sino a saber enfrentar los retos que conlleva esta profesión fuera del ring

Enviada Orlando, Florida

Emma, Paige, Adrian Neville, Sami Zayn saben lo que es estar frente a un televisor y emocionarse, sufrir o reír viendo a sus luchadores favoritos. Unos años atrás ellos lo experimentaron y ahora están en el camino de convertirse en los protagonistas arriba del ring y los culpables de que niños, jóvenes y adultos, vivan lo mismo que ellos sintieron.

"Esto es un sueño del que no me quiero despertar", dijo a La Afición Adrian Neville, una de las apuestas fuertes de NXT gracias a su peligroso estilo aéreo lleno de técnica. "Yo recuerdo de pequeño cómo gritaba, me emocionaba, platicaba horas de eso... vivía la lucha", contó emocionado.

Esos cuatro contendientes, al igual que 66 más, forman parte del programa de desarrollo de nuevas súper estrellas y divas que tiene la WWE en un centro de alto rendimiento en Orlando, Florida, un lugar donde se preparan de manera integral, tanto física como intelectualmente.

Neville es actual campeón NXT en Tag Team junto a Corey Graves, y recuerda el pánico de su familia sintió cuando a sus 17 años decidió ser luchador, un paso del cual no se arrepiente por lo que está viviendo en este programa en el Performance Center.

"Cuando le dije a mi familia que quería ser luchador"... Neville rió mientras recordaba el momento pero, sobre todo, las caras de sus papás. "Me dijeron '¿luchador? No hay luchadores en Newcastle, Inglaterra, primero estudia algo como doctor o algo con lo que obtengas un título'. No lo hice, seguí mi camino. No fue fácil llegar aquí, pero ahora pelearé por cada espacio, demostraré que nací para la lucha y en este sitio estoy para tomar el mejor camino para llegar a mi meta", abundó Adrian, quien a sus 29 años dice estar consciente de todo el trabajo que tiene que realizar, pero asegura que vale la pena el esfuerzo.

Para formar parte de este novedoso programa integral, que los preparará para todos los retos que se viven en el mundo de la lucha libre arriba y abajo del ring, los 70 luchadores han tenido que dejar sus vidas ordinarias, sacrificando muchas cosas, todo con tal de llegar al estrellato.

Emma, la australiana que pone a bailar a sus seguidores en cuanto suena la canción con la que se presenta para subir al ring, es otro caso de sacrificio. Con 24 años dejó su natal Melbourne para embarcarse en la que considera la aventura de su vida.

"Cuando veía la televisión, mi emoción al ver a los luchadores era mucho mayor que la de mi hermano, por eso decidí comenzar a tomar clases. Es la mejor decisión que he tomado, aunque no he podido ver a mi madre desde la Navidad del 2012", reveló la rubia, quien encuentra más dificultad en adaptarse a la preparación mental, para entrar en su personaje, que en la cuestión física.

La luchadora ha empezado a alternar en RAW y comentó que los personajes que interpretan en el ring no son muy alejados de lo que son en la vida real, por lo que eso facilita la compenetración con su papel. "Son muchas horas de práctica. Cuando no estamos en el gimnasio, estamos en clases o si no practicando en el área de televisión. La demanda mental es mucho mayor a la física, pero vale la pena cada hora de trabajo cuando estamos ahí afuera", añadió.

Piage, campeona de la NXT e hija menor de una familia de luchadores ingleses, ve en la WWE la manera de darle a su nombre vitalidad propia y separarse de ese legado que tiene su padre, Ricky Knight.

"Me gustan las rivalidades que hay, lo que podemos llegar a hacer en el ring. La emoción que veo en los ojos de los fanáticos. Nací para esto y aquí me están dando herramientas... quiero ser la mejor, ahora soy la campeona de NXT, pero quiero dar el brinco, seguir con mi carrera. Esa es mi meta y aquí tengo todo lo que necesito", proyectó Paige, de 21 años.

UN LUCHADOR MUY MEXICANO

Sami Zayn podría ser el único de NXT que sabe lo que es llevar una máscara como luchador. Nativo de Canadá y adorador de la lucha libre, Sami abandonó su país para recorrer América, parte de Europa y Asia luchando como enmascarado.

"Soy un verdadero luchador", dijo con un acento de estadunidense aprendiendo a hablar español. "Cuando llegue aquí supe que iba por el camino correcto, pero cuando me pidieron que me quitara mi máscara me sentí mal. Lloré. Logré entender el significado y es algo que me gustó mucho. Con el paso del tiempo me han enseñado otras cosas aquí que me han llevado a desarrollar bien mi carrera, y aunque el desgaste para algunos es importante, yo lo veo como una inversión de lo que quiero para el futuro de mi carrera. Quiero llegar a ser el mejor y estoy en el camino correcto", finalizó el peleador que en México fue conocido como El Genérico.