Víctor Espinoza: de cobrador de camiones a triple coronado

El jockey mexicano ganó la Triple Corona en Estados Unidos; no ha sido fácil: el jinete azteca fue cobrador en el paradero de Indios Verdes cuando era niño y ahora es uno de los más reconocidos jinetes en la Unión Americana

Víctor Espinoza se llevó la carrera
Víctor Espinoza se llevó la carrera (AFP / Reuters)

CIUDAD DE MÉXICO

Un hormiguero desde la siete de la mañana. Un hervidero de personas pasa y vuelve a pasar por el paradero de Indios Verdes, ubicado en la avenida Insurgente Norte, en busca de ingresar al metro o de subir a las camionetas que las llevarán a su destino. Y de esas camionetas, los ayudantes del chofer cobran el pasaje. Y como esos ayudantes, en algún momento, así se desempeñó Víctor Espinoza, el jockey mexicano que ganó la Triple Corona, es decir: las tres carreras de caballos más importantes en Estados Unidos. 

El nacido en Tulancingo, Hidalgo emigró con su familia cuando tenia 12 años a la Ciudad de México y ahí comenzó su oficio como ayudante de los operadores en una zona del norte de la Ciudad de México, la cual es considerado como uno de los paraderos más concurridos de la capital mexicana. También uno de los más inseguros, de acuerdo a la Secretaría de Transportes y Vialidad del Distrito Federal. 

"Yo abandoné la escuela y conseguí un trabajo para limpiar caballos de charro. Desde la azotea del establo veía los camiones 'guajoloteros' que salían de Indios Verdes y cotorreaba con los choferes y cobradores. Me invitaron a unirmeles y durante un tiempo fui cobrador en un camión. Me divertía, aunque acabé de aburrirme", expresó el jinete de 43 años, en una entrevista para la publicación DOS.

Pasaron 31 años desde que Víctor cambió las monedas de cinco y diez pesos por los fajos verdes de cien dólares. Ahora, el jinete aprendió a correr a caballo (lo hizo en la escuela de jockeys del Hipódromo de las Américas), en 2013 obtuvo su victoria número tres mil en su carrera, se convirtió en tricampeón en el Kentucky Derby y en Preakness (dos de las carreras más importantes en Estados Unidos) y ha recaudado más de siete millones de dólares en 2015. Es el mejor jinete mexicano de todos los tiempos.



Sin embargo, la máxima prueba en esta disciplina se le presentó como un deja vú. Montado en War Emblem, en 2002, ganó en Kentucky, después ganó Preakness y cuando se le presentó Belmont (la tercera y última carrera más importante en la Unión Americana) no pudo ganar; el año pasado con California Chrome volvió al ataque: sumó una victoria, dos victorias... parecía que los nervios aparecían pero no para el azteca. 

"Estoy relajado, disfrutar el día (sic.). Disfrutar un día de fama que a lo mejor va a ser el último, porque si no corre bien el caballo, ahí se acabó la propaganda".

Y el Muñeco de seda, como le apodan, tuvo palabras de profeta.  El binomio conformado por el mexicano y el equino California Chrome  no pudieron ganar la  carrera a pesar de que cerraron fuerte y terminaron en cuarto sitio. El club de los triple coronados se mantenía en once ejemplares y no aumentaba el número de integrantes.

Pero en 2015 le llegó una nueva oportunidad con American Pharoah al otrora ayudante de chofer en el paradero de Indios Verdes. Espinoza ganó con facilidad el Derby. A pesar de tener un terreno enlodado y de arrancar del lado de los postes, dominó de principio a fin Preakness. Y hoy no tuvo competidor. Espinoza fue una bala junto con su caballo. Dominaron y aguantaron los embates de sus rivales. Y, ante un graderío en Nueva York, el mexicano se llevó la carrera sin sobresaltos con ventaja de cinco largos y medio.

Así, el niño que deambuló por Insurgentes Norte en uno de las bases de transporte público más concurridas de la Ciudad de México, dio un paso a la inmortalidad en la hípica y rompió 37 años de no haber un triple coronado.