Vergüenza que no llega a su fin

La selección perdió y hasta pudo ser goleada en San José, pero Estados Unidos venció a Panamá y con ello pudo amarrar la repesca ante Nueva Zelanda.

San José, Costa Rica

¿Por dónde empezar la crónica de una humillación? ¿Por los incesantes cánticos de los aficionados ticos, que no llenaron su estadio para ver ganar a su selección sino para presenciar la eliminación de su rival? ¿Por el desesperado festejo de los jugadores suplentes en la banca del Tri cuando se enteraron de que Estados Unidos estaba otorgando el pase al repechaje que no fueron capaces de ganar ellos en la cancha?

La realidad es que la selección mexicana de futbol demostró una vez más que lo de anoche en San José, un empate cuando menos ante el equipo local, era demasiado para sus fuerzas.

Los dirigidos por Víctor Manuel Vucetich fueron superados casi de principio a fin por sus oponentes y el 2-1 con el que finalmente lograron imponerse resultó hasta corto para lo que se vio en el juego.

Sobre todo en el segundo tiempo, la selección nacional fue superada por un conjunto que sabía muy bien a qué jugaba y que no estuvo un solo minuto distante de la determinación que sus hinchas le exigían.

Fue en la primera mitad donde los mexicanos se acercaron hasta en cuatro ocasiones a la meta defendida por Keylor Navas. Pero fuera de la jugada en la que Oribe Peralta la metió, lo que significó el momentáneo empate a un gol, se vieron torpes, amontonados.

Oribe mismo no tuvo fuerzas en dos ocasiones para empujarla a la red, raro pues tenía todo para ello. En la primera sacó un disparo que obligó al Chicharito a meterse en la acción, provocando que le marcaran fuera de lugar por obstruir al portero. Y en la segunda no pudo quitarse de encima, otra vez a Navas.

Hubo una más en la que el Chicharito se quedó corto en la carrera a alcanzar un pase filtrado por Peña. Y nada más.

En sentido contrario, cada que los ticos atacaban generaban nerviosismo en la zaga liderada por Rafael Márquez.

El Tri se salvó en varias ocasiones, casi en el último momento, de más goles en contra.

El primer gol dejó a Guillermo Ochoa impotente, fusilado por la zurda de Bryan Ruiz... El segundo llegó por la banda derecha, ya en la segunda mitad, con un centro limpio que remató de cabeza muy cómodo Saborío, que recién había entrado de cambio.

Quiso recomponer el camino el entrenador, pero careció de suerte y tino. Ni Raúl Jiménez, que entró por el Chicharito, ni Giovani, quien sustituyó a Aquino, mucho menos Brizuela que ingresó por Torres Nilo, pudieron hacer nada. El Tri terminó acorralado, como si el necesitado de victoria fuera Costa Rica.

El Tri terminó más cerca de recibir la tercera o la cuarta anotación que de hacer el empate. El Tri terminó ridiculizado, protegiendo el balón en campo propio en los segundos finales, como si se hubiera visto afectado más por perder por tres o por cuatro goles.

Hoy pudieron haber sido goleados que de todos modos el triunfo de Estados Unidos a Panamá les hubiera dado el vergonzoso pase a un repechaje que no se merecen.

El dato

COSTA RICA

La figura:

Bryan Ruiz fue el mejor jugador de Costa Rica, hasta que fue sustituido del terreno de juego; marcó la primera anotación.

18 puntos cumuló la selección de Costa Rica en este Hexagonal, terminando en el segundo puesto de la eliminatoria.

Costa Rica regresa a una Copa del Mundo después de haberse ausentado en la pasada edición de Sudáfrica 2010; cayó en el repechaje contra Uruguay.

MÉXICO

El villano:

Javier Hernández ejemplificó el mal funcionamiento de la selección; su falla en la primera parte marcó el partido.

5 puntos sumó México como visitante en el Hexagonal, suficiente para que alcanzara el repechaje por la Concacaf.

La selección mexicana enfrentará a Nueva Zelanda el 13 o 14 de noviembre en el Estadio Azteca y pagará la visita el 20 de noviembre, en Wellington.

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rafael.ocampo@milenio.com

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