Tuitero del año

Además de ser un referente de los Spurs de San Antonio, en la NBA, el argentino Emanuel Ginóbili es un aficionado a las redes sociales y ayer fue reconocido por su influencia en ellas.

Tuitero del año
Tuitero del año (Tomada de Twitter)

Ciudad de México

Por algo es el ídolo de Charles Barkley. Emanuel Ginóbili no solo pasará a la historia por su revolucionario estilo de juego, uno de los más cautivantes de los últimos tiempos; el sentido del humor del originario de Bahía Blanca también lo ha ayudado a dejar una huella virtual. El carisma es su arma, y sus breves, limpias y divertidas líneas el método con el que cautiva. El argentino fue nombrado ayer como el tuitero del año por la página especializada en basquetbol, HoopsHype.

“No tengo idea de cómo ocurrió, ¡pero les agradezco, chicos, por este reconocimiento!”, agradeció Manu vía Twitter. El sudamericano tiene 2.35 millones de seguidores en esta red social, que no se comparan con los 12 millones 415 mil 47 de LeBron James, pero Ginóbili con carisma encuentra en esas breves líneas y fotografías una forma de expresión.

“Amo todo lo que es nuevo, todo lo que parezca que va a cambiar las cosas”, expresó el argentino en el agradecimiento a la página que lo distinguió.

“Me emocionó mucho y vi mucho potencial en esta red social, es una forma muy positiva de mantenerse en contacto con los fans, leer noticias y mantenerse conectado”, expresó el ya legendario número 20 de los Spurs, quien escribe la mayoría de sus mensajes en inglés y español para que sus seguidores no tengan problema en entenderle.

Manu es el duodécimo jugador más seguido de la NBA en la red social Twitter.

El argentino es un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Cuando ha venido a México con los Spurs (en dos ocasiones), el mismo coach Gregg Popovich lo nombró embajador del equipo, y la maraña de periodistas que parecen asaltarlo, no lo incomoda, de hecho es el único que se retira hasta que ha saciado la sed de información.

Es él quien tuvo la idea de la última jugada en un juego de exhibición contra los Clippers de Los Ángeles en 2012, o de jugar descalzo con los niños triquis en diciembre pasado, imágenes que le dieron la vuelta al mundo.

Ginóbili enternece a sus seguidores tuiteros cuando muestra una foto del vientre de su esposa en espera de su tercer bebé, que se unirá a Nico y Dante; o provoca una sonrisa al salirse de su fiero papel de general en la duela cuando comparte su caracterización de Buzz Lightyear, de Toy Story, al lado de su esposa, Marianela, insinuando: “Lo que tiene que hacer uno para conservar el matrimonio”.

Hace ver a sus compañeros como una horda de cómicos de clóset (eso sí, no ha conseguido arrastrar a su red social al coach Pop y mucho menos al eternamente serio y robótico Tim Duncan), como cuando sale con su eterno compañero Tony Parker en bata de seda, similares a algún personaje secundario de Arthur Conan Doyle.

En la duela puede hacer llorar al rival, y su fiereza es tal que lleva años sin jugar una campaña completa debido a lesiones que van con su peligroso estilo de juego, pero sus tuits lo humanizan ante sus millones de aficionados y le quitan la solemnidad a una auténtica leyenda que seguramente estará en el Salón de la Fama, que ha encontrado en las redes sociales el contacto con Argentina y San Antonio.