Un desafío de altura

Con siete etapas de alta montaña, tres finales en la cima y el italiano Vincenzo Nibali, ganador del año pasado, como el gran favorito, hoy da comienzo el Tour de France

Por primera vez un equipo africano competirá en el Tour de Francia
Por primera vez un equipo africano competirá en el Tour de Francia (Tomada de Twitter)

CIUDAD DE MÉXICO

La edición 102 del Tour de Francia, que arranca hoy en Utrecht, Holanda, es en toda regla una celebración de las etapas de montaña, y los grandes especialistas de las alturas podrían definir al ganador, se calcula, en la última semana de la competencia.

Es el 40 aniversario de la instauración del chaleco de puntos rojos, que se otorga al líder de la montaña en cada etapa y por ello el Tour será prolífico en dicho tipo de pruebas de resistencia. Es el Tour de la escalada, con siete etapas montañosas y cinco finales en la cima, para dar como resultado una ruta de 3 mil 360 kilómetros.

Desde este sábado y hasta el 26 de julio, cuando también se cumplen 40 años de que el Tour finaliza en los Campos Elíseos de París, los competidores buscarán prevalecer en la máxima prueba del ciclismo. En el Tour no habrá respiro para el italiano Vincenzo Nibali, que se alza como el gran favorito a pesar de no figurar en la preparatoria en Critérium du Dauphiné, y en realidad no figurar en 2015.

2 DÍAS de descanso tendrá el Tour de France. Entre la etapa 9 y 10, el primero, y entre la 16 y 17, el segundo.

El español Alberto Contador, que quedó lejos el año pasado, se coloca como el segundo favorito. Contador, que conquistó las ediciones de 2007 y 2009, se alzó en el Giro de Italia en mayo, pero ante él está un enorme reto, pues desde 1998 nadie ha ganado el Giro y el Tour el mismo año.

De los que podrían volver a su forma están Chris Froome, campeón en 2013 y que quedó fuera en la primera semana hace un ciclo, pero que luce preparado para volver a figurar. El otro es el colombiano Nairo Quintana. El ganador del Giro en 2014 se coloca como favorito para muchos, su segundo lugar (tras Contador) en el Tour de Route du Sud lo utilizó, además, para practicar el desafío de la altitud.

Es por ello que Francia y su Legión de jóvenes que dieron la gran sorpresa hace un año no debe ser descartada. De hecho, con los abandonos y luego el dominio aplastante de Nibali, nadie esperaba el segundo lugar de Jean-Christophe Péraud y el tercero de h ibaut Pinot que ahora encabezará el grupo, seguido por Romain Bardet, escaladores que tratarán hacer avanzar el ciclismo francés, que no ha tenido un campeón en Le Tour desde que lo consiguiera Bernard Hinault en 1985.

MÚLTIPLES DESAFÍOS

238 KILÓMETROS de distancia fue la mayor etapa recorrida en la edición 2014 del Tour de France, de Carcassone a Bagnéres-de-Luchon 

Y aunque el temido reto de la altura y la escalada serán el tema más recurrente durante los 23 días del Tour, lo cierto es que el trazado de etapas se ha pensado para que los especialistas en determinadas circunstancias del terreno no dominen de entrada la prueba. La primera fase ya contiene una contrarreloj individual de 13.8 km, nada más para demostrar a los competidores que al ser especialistas en montaña no les asegura nada. Tras una edición de 2014 en que muchos de los favoritos sufrieron caídas y percances, incluyendo el retiro del campeón vigente, Christopher Froome, la primera semana, el Tour volverá a tener reto, pues se espera ya en el día 3 un complicado final en la cima en Huy, Bélgica, y luego los 13 kilómetros de París a Roubaix, la zona empedrada (pavé) que causó tantos estragos hace un año.

Todo ese desgaste antes de tres días en los Pirineos con el temido desenlace en Plateau de Beille, que no hace más que dar inicio con las etapas de alta montaña con tres finales en la cima de los Alpes. La primera en Pra Loup, con el galo Romain Bardet como la esperanza de casa. La segunda temida cúspide es La Toussuire, y al final, el ya legendario Alpe d'Huez, que por primera vez, los directores del Tour, Christian Proudhomme y Thierry Gouvenou, accedieron a programar un día antes del gran final, en el regreso a París, donde se espera se defina al ganador en los últimos momentos y no que sea solo un paseo triunfal, como el de Nibali hace un año.