Lomelín enamora a La Laguna

Aunque todos esperaban a Pablo Hermoso, el que se robó la tarde fue el joven torero quien con su valentía, coraje y excelente técnica lo hicieron salir en hombros e indultar al astado bravío.

Lerdo, Durango

Antonio Lomelín enamoró a los laguneros la tarde de este sábado tras brindar una faena llena de arte y pasión para indultar "Pichirillo" ante una lleno en la Plaza de Toros Alberto Balderas de Ciudad Lerdo.

Pablo Hermoso de Mendoza se fue en blanco, pero con el reconocimiento del público, mientras que Jorge Mata, vestido de corto, ganó un apéndice.

Mucha expectativa había con respecto a este festejo, los aficionados en su mayoría iban a ver al rejoneador navarro, llevándose una grata sorpresa al ver torear a Lomelín quien demostró gran coraje y una técnica envidiable.

Cuando todo indicaba que sería una tarde sin trofeos, vino Lomelín a cerrar con “Pichirillo” de 463 kilos, al cual recibió con faroles de rodillas, “mandiles”, media verónica y remató con unas vistosas Caleserinas.

Abrió plaza el matador de toros lagunero, Jorge Mata, quien vestido de corto, lidió a "Vuelve" de 360 kilos, ejemplar berrendo el cual le dio tanda de excelentes verónicas y un quite por chicuelinas antiguas.

Con muleta, pases por derecha, ante un novillo débil de remos delanteros, naturales que no tuvieron éxito, regresó por derecha por donde mejor iba el astado, que con el paso del tiempo perdió fuerza.

La estocada de Mata fue más bien un bajonazo, que terminó por doblar al toro, dejándolo listo para la puntilla. El juez de plaza José Luis Orozco, le concedió una oreja, dando la vuelta al ruedo con público tras nueve años de no hacerlo.

Pablo Hermoso se presentó ante ovación del público lagunero, lidiando a "Navarro", toro cárdeno de 450 kilos, al cual dio sólo un rejón de castigo y tres pares de banderillas largas, reguileteando frente al astado, despertando palmas del tendido.

Luego de eso se dio la intervención de Los Forcados de Mazatlán. Con el rejón de muerte no estuvo atinado, fue muy trasero su intento, aún así el toro dobló, para llevarse palmas.

Tocó el turno a Lomelín con "Lagunero" de 450 kilos, un toro muy distraído que puso en predicamento al joven matador luego que lo embistió, llevándose un susto sin consecuencias.

Para terminar con las zapatillas bien plantadas. Dio una estocada algo tendida, el toro no dobló, repitió la dosis que esta vez sí fue mortal. Palmas.

Pablo Hermoso trató de reivindicarse en el segundo de la tarde "Gitano", pero estuvo erróneo con los rejones de castigo, compensando con las banderillas, largas y la cortas, así como la suerte del teléfono que puso al público de pie, sin embargo a la hora buena falló en par de ocasiones con el rejón de muerte, dejando ir los trofeos. 

Cuando todo indicaba que sería una tarde sin trofeos, vino Lomelín a cerrar con “Pichirillo” de 463 kilos, al cual recibió con faroles de rodillas, “mandiles”, media verónica y remató con unas vistosas Caleserinas.

Dio unos derechazos lentos y aterciopelados que levantaron los primeros “Olé”, pases al desdén. Cuando toreaba por manoletinas, el toro lo pescó, hizo por él aún en el suelo, fue bien asistido.

Ahí fue donde se pendió la chispa que necesitaba el joven torero, que se levantó lleno de coraje para continuar la faena con derechazos al grito de “Torero, Torero”.

Una tanda de derechazos de rodillas puso al público de pie. Siguió lidiando al toro que no perdía fuerza e iba a todo engaño, el juez de plaza la compró y mandó regresar vivo a los corrales de la plaza, Lomelín salió a hombros entre vítores y aplausos.