Una segunda oportunidad

El olor a puro, a tierra, a sangre, es algo que sin duda extraña el matador lagunero en retiro Jorge Mata, quien recientemente sufrió la amputación de una de sus piernas.




Torreón, Coahuila

El olor a puro, a tierra, a sangre, es algo que sin duda extraña el matador lagunero en retiro Jorge Mata, quien recientemente sufrió la amputación de una de sus piernas. Hoy lucha por rehabilitarse y con ayuda de una prótesis, regresar en un futuro cercano a los ruedos.

La vida le sonrió nuevamente, le dio una segunda oportunidad después de la terrible cornada que sufrió en la femoral de la pierna derecha, toreando en la Monumental de Villahermosa, Tabasco alternando con Pablo Hermoso de Mendoza y Manolo Mejía.

Esa tarde nunca se borrará de su memoria, Mata vestía un hermoso traje de luces en azul agua y oro con vivos en negro, su faena iba bien, en el último tercio el toro "Chorote" de casi 500 kilos de la ganadería de Cerro Viejo, lo prendió de la pierna derecha y lo lanzó por los aires.

El astado destrozó de paso tres venas de su pierna derecha, la femoral, la safena y la iliaca, a partir de ese momento, casi pierde la vida, afortunadamente sólo perdió parte de su pierna y hoy vive para contarlo.

¿Cómo aprovechar esta segunda oportunidad que la vida te dio?

"Ser torero más que dinero y reconocimiento, me ha dado muchos amigos, satisfacciones como torear en la Plaza México, en España, mi sueño desde niño fue torear en la México".

La vida me dio una segunda oportunidad después de la terrible cornada que sufrí en Villahermosa, fue una de las cornadas más espeluznantes, más fuertes que haya sufrido un torero mexicano en los últimos diez años.

Eso me causó muchos daños en mi pierna, estuve a punto de perder la vida, de perder mi pierna, pero luché por ella, la logré salvar pese a muchos problemas que tuve, pero ahora ya no pude ante una bacteria que se alojó en ella.

¿Cómo tomaste la difícil decisión de amputarte?

Salvé la vida y la pierna, pero me quedó una secuela importante de movilidad luego se me alojó una bacteria, después de 34 cirugías que me dañó la parte del hueso de la tibia y peroné, causándome una enfermedad que se llama osteomielitis, esa no la pude derrotar.

Se me vino ese problema el cual tuve mucho tiempo y al final, luego de cuatro años con esa enfermedad, tomé la decisión de amputarme debajo de la rodilla, salvar esa parte que aún estaba sana de mi pierna.

¿Cómo ves la vida desde ese día?

Hablé con los doctores, me dijeron que si todo salía perfecto, con la ayuda de una prótesis iba a recuperar al cien por ciento mi calidad de vida, la que no tenía antes, no podía correr o hacer ejercicio y todos los problemas de la enfermedad, temperaturas, fiebres, dolores, cansancio, mucho malestar.

Fui a dar al hospital con un cuadro de fiebre muy fuerte y casi desmayándome por la baja presión, me internaron y estando ahí tomé la decisión.

¿De qué manera cambian tu percepción de las cosas tus dos pequeños hijos?

Fue una decisión que me costó mucho, pero tuve que hacerlo por mi bien, por mi salud, tengo 39 años, creo que tengo mucho por delante, soy papá de dos hijos, de Diego y de Andresito de 10 y 7 años, son mi motor y motivo de vida.

Siempre uno quiere estar bien para ellos, superarse, trabajar, estar pleno y por eso tomé la decisión, más que por mí por ellos y ahora que estoy sin una parte de mí, veo la vida de diferente manera a como la veía antes de esto.

Te da otro enfoque, te revoluciona la mente y a raíz de eso me he enfocado a tener una actitud triunfadora, positiva, de un hombre, de no derrotarme ante esto y todo ello me ha fortalecido mi carácter de torero.

¿Te veremos pronto en los ruedos?

Por qué no, ahora que estoy en esta situación estoy en planes de ponerme la prótesis en diciembre si Dios quiere, una que utilizan los atletas de alto rendimiento, eso me va a permitir según los doctores, el trotar, correr.

Entonces creo con eso, poder volver a torear, es una ilusión que tengo, no estoy aún afianzado con ese sueño, primero quiero volver a caminar y después correr, ya haciéndolo tomaré el capote y la muleta y venirme a entrenar con los chavos de la academia taurina.

¿Torear en el Coliseo, es una ilusión a cumplir?

Siete años han pasado desde que me vestí de luces por última vez, me metí a torear una vaquilla en una ocasión con el matador Gilio y le pegué unos pases a una becerra y es una adrenalina impresionante, más que engreírte, te llama y te ilusiona.

Me ilusiona torear en el Coliseo, porque es un recinto hermoso, ya lo hice en la Plaza de Toros Torreón, donde me hice como torero, pero en el Coliseo es una ilusión que si Dios me permite, será un sueño más en mi vida, a casi 40 años de existencia y a lo mejor lo logro.

¿De regresar al ruedo, quién te acompañaría?

Tengo el apoyo del matador Arturo Gilio para alternar conmigo, lo mismo que El 'Zotoluco' y Pablo Hermoso de Mendoza, ellos estarían dispuestos a torear a mi lado.

Cada año que viene el maestro Pablo Hermoso me alienta para que yo esté bien, le mandé una carta y fotos de la cirugía, me contestó y le dio mucho gusto.

Entonces el regreso sería con amigos que quiero mucho, alternando con figuras del toreo además, que ya lo hicieron una vez a beneficio hace seis años, donde toreó Eloy Cavazos, Fermín Espinoza y el 'Cejas', en 2008.

"Tengo 39 años, creo que tengo mucho por delante, soy papá de dos hijos, de Diego y de Andresito de 10 y 7 años, son mi motor y motivo de vida".

Ahora por qué no, les tocaría la puerta a ellos para hacer un festival, me ilusiona llenar el Coliseo Centenario de gente que me quiere, de gente que me ha visto lo que he batallado, me he tenido que desenvolver en otras facetas para llevar comida a la mesa.

A la profesión de torero le tengo mucho respeto, al vestir de luces y lidiar un toro bravo, ya tengo 40 años, la edad pesa, no quisiera yo darme coba de confirmar mi regreso ya como profesional, la verdad es mucho compromiso, también ya debo pensar en mis hijos y la verdad no me gustaría estar en riesgo nuevamente.

Estuve muerto clínicamente por 20 minutos en Villahermosa, me salvó una transfusión milagrosa que hizo funcionar mi corazón de nuevo, pero por el momento lo descarto, pero sí me ilusiona torear un festival a lado de mis amigos, que aún así te juegas la vida, pero para eso me voy a preparar, pensar en el profesionalismo de nuevo, bueno, nada es imposible.

¿Qué te dio el ser torero?

Más que dinero y reconocimiento, me ha dado muchos amigos, satisfacciones como torear en la Plaza México, en España, mi sueño desde niño fue torear en la México, la más grande del mundo, pisar ese ruedo, salir y entrar en la historia de esa plaza.

Fui el novillero qué más presentaciones tuvo ahí pero más que eso, la satisfacción de contar con muchos amigos, que creo que siendo ingeniero, arquitecto o cualquier otra profesión, no los hubiera tenido.