México 68, de Tlatelolco a los Juegos Olímpicos

El evento olímpico de 1968  fue el primero en celebrarse en un país en vías de desarrollo y de América Latina; los días previos a la justa deportiva de verano fueron manchados por la matanza estudiantil

El logo de los Juegos Olímpicos de México 1968
El logo de los Juegos Olímpicos de México 1968 (Cortesía BBC)

CIUDAD DE MÉXICO

El 2 de octubre de 1968, ha sido una fecha que no sólo cimbró a la Ciudad de México, sino a gran parte del país y del mundo, ya que en vísperas de que se celebrara los Juego Olímpicos de verano, se suscitó una desgracia que marcaría a la política y sociedad mexicana e, incluso, la justa olímpica: un gran número de estudiantes fueron asesinados durante un mitin celebrado en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. 

A diez días de que se celebraran los Juegos Olímpicos, México 68, el gobierno abrió fuego a jóvenes que buscaban ser escuchados tras sus inquietudes y represiones que días antes habían sufrido; para el gobierno, que ya reunía a miles de atletas, medios de comunicación y al Comité Olímpico Internacional para la inauguración olímpica, se convirtió en una amenaza. 

La labor principal de algunos que venían a la capital mexicana a cubrir el evento deportivo, fue reemplazado por la matanza de los estudiantes. Emilio Feréz, un reportero el diario La Nación de Buenos Aires, escribió en su crónica: “Una manifestación de estudiantes estaba en la plaza. De repente, sentí tiros y los jóvenes comenzaron a correr. Me cubrí debajo de un automóvil. De allí observé cómo tanquetas con ametralladoras, fuerzas de a pie y apostadas en balcones tiraban hacía los estudiantes que trataban de alejarse por la única calle de salida. Fui un horrorizado espectador de una masacre […] No hay cifras oficiales. Cálculo entre 300 y 500 muertos o muchos más".

La sede olímpica, que a pesar de que se encontraba alejada del principal escenario de la tragedia, se ponía en duda ya que se encontraba en el centro de la máxima escuela de estudios, de donde muchos de los jóvenes asesinados y detenidos formaban parte. 

Cinco años atrás, México había sido electo como sede para resguardar el principal evento deportivo de verano, en dos ocasiones anteriores no logró conseguir los votos suficientes. En una contienda donde disputó la plaza ante ciudades como Lyon, Detroit y Buenos Aires, la Ciudad de México se convirtió en la primera metrópolis de América Latina en resguardar unos Juegos Olímpicos. 

El 2 de octubre miles de estudiantes fueron atacados y detenidos por un grupo militar llamado “Batallón Olimpia”, la prensa nacional al siguiente día aseguró que se trataba de un acto de terrorismo por parte de los alumnos por frustrar la justa olímpica, las reacciones internacionales se hicieron notar tras las consecuencias que esto podría traer al evento deportivo. 

El diario español, Mundo Deportivo, en su portada del día siguiente mencionaba que, “se vuelve hablar de la eventual suspensión de los Juegos Olímpicos”, la mayoría de atletas ya se encontraban en la capital entrenando para sus primeras competencias. 

Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional declaraba que, "la Ciudad de México es una enorme metrópoli de seis millones de habitantes y ninguna de las demostraciones o escenas de violencia producidas aquí, en momento alguno han estado en contra de los Juegos Olímpicos". Los Juegos no se suspendían. 

José de Jesús Clark Flores, quien logró la sede olímpica, se expresó ante lo sucedido, “solo una tromba o un terremoto acabaría con los Juegos Olímpicos”, en México importaba el crecimiento económico y el derrame que traería esto.  

El 12 de octubre, como estaba previsto, se llevó a cabo la inauguración de la edición décima novena de unos Juegos Olímpicos; palomas blancas fueron lanzadas como símbolo de la paz,  borrando todo indicio de lo que había dejado la matanza en Tlatelolco.