Tiburones Blancos, a flote en la adversidad

Los escualos, por naturaleza, no pueden dejar de nadar; ¿razón? Quedarse estáticos es sentencia de muerte

Ciudad de México

Reconocimiento de unos, desconocimiento de otros; sin embargo, el sabor del éxito, dicen, se paladea mejor si se sortean los obstáculos.

Catorce años ha dedicado Humberto Zavala al trabajo con personas discapacitadas; desde sus inicios, ha entrenado a niños y jóvenes en basquetbol, pero desde hace 7 años se ha hecho cargo de los Tiburones Blancos, conjunto que ha sufrido el maltrato y desdén de algunas autoridades, lo que los ha orillado a buscar el reconocimiento fuera de la Ciudad de México.

Las diferencias dentro del grupo, y conflictos de interés, han provocado la fractura del gremio, antes llamado Orcas, teniendo como consecuencia que la presidenta del conjunto tomara el nombre y formara otra escuadra, afectando a Tiburones, quienes fueron desconocidos por la Asociación del Distrito Federal, la cual les ha impedido participar en la Paralimpiada Nacional por un año, ya que, se dijo, los integrantes no eran lo suficientemente buenos para competir.

El año se ha cumplido, y al seguir sin apoyo por parte de autoridades de la capital mexicana, el entrenador fue a contracorriente: contaba con materia prima lo suficientemente buena para competir, por lo que se desplazó al Estado de México y solicitó apoyo. Había que nadar, al igual que los tiburones, ironía de la vida, para sobrevivir.

Tras el éxito en su primera competencia nacional, representando al territorio mexiquense, las organizaciones que, en un principio, les habían dado la espalda, recularon; sin embargo:

"¿Regresar para ser maltratados y estar marginados? Jamás, la gente de ahí es muy abusiva, se maltrata mucho a los niños y papás; nos han pedido regresar, pero no lo hacemos porque la gente del Distrito no está comprometida", comentó Humberto Zavala para La Afición.

A pesar de que pertenecen al Estado de México, los entrenamientos se realizan en la Alberca Olímpica Francisco Márquez, un lugar donde los competidores disfrutan y reconocen los primeros 15 minutos el agua, para después iniciar con la rutina que el profesor les imparte, para llegar de la mejor forma a las competencias.

El esfuerzo que padres, niños y entrenador han hecho durante estos 7 años no ha sido en vano; el conjunto recibe una beca mensual, y por cada medalla que ganen, se les da un estímulo económico. En 2013 fueron reconocidos como el mejor equipo de su entidad.