Tarde de tres toreros

Tres buenos toreros, Arturo Macías, Fermín Rivera y Juan Pablo Sánchez, hicieron el toreo bueno con la desfortuna de una corrida descastada y mansa de José Marrón

Juan Pablo Sánchez en la Tarde de tres toreros
Juan Pablo Sánchez en la Tarde de tres toreros

Ciudad de México

Al parecer las cuatro corridas de la temporada han estado tan diferentes entre sí como el clima de nuestra querida Ciudad de México. En esta cuarta edición, nos mantuvimos con la emoción que quería salir de nosotros pero que no lograba su cometido. Tres buenos toreros, Arturo Macías, Fermín Rivera y Juan Pablo Sánchez, hicieron el toreo bueno con la desfortuna de una corrida descastada y mansa de José Marrón.

La tarde de los pinchazos, podríamos decir, pero el desacierto con los aceros les impidió cortar las tan deseadas orejas.

Arturo Macías salió con ganas de triunfar, estuvo bien en sus dos toros y en el de regalo. Hizo dos quites por gaoneras, preciosos, recibió por faroles a su segundo y empezó su faena con dos péndulos de voluntad en los medios de la plaza. ¡Qué valor el de Arturo durante toda la tarde! Lástima por la espada. La gente le agradeció su entrega. ¡Me gustó mucho El Cejas!

A Fermín Rivera le tocó el mejor toro. Hizo una muy templada faena, delicada y con momentos de arte. Por el lado derecho toreó muy erguido, muy de verdad; al entrar a matar le pegó un volteretón ya que se atracó de toro y Fermín acabó saliendo al tercio. Su segundo toro imposible, él cumplió como debía.

Juan Pablo Sánchez salió a demostrar que definitivamente quiere colocarse en un sitio importante en el toreo. Tuvo momentos grandes en sus tres toros, pues regaló uno. Muletazos de un trazo larguísimo y con un temple impresionante. Juan Pablo se pegó un arrimón, se jugó la vida y dejó un gran ambiente para volver. ¡Bien torero! Los tres matadores deberían, sin duda alguna, volver a los ruedos de la México cuanto antes.

Incidencias: Bajó la entrada ante una tarde sin viento. Juan Pablo Sánchez se cortó la mano derecha al entrar a matar. Le pegaron una volteretona a Javier Escalante. Y hoy hay toros. Más que una incidencia, quisiera extender una muy grande felicitación al matador Eulalio López El Zotoluco por la presentación del libro de su vida taurina, que sin lugar a dudas será otro más entre los miles –por no atreverme a decir millones– de libros taurinos que existen en los estantes. Será un placer leer el cuento que omite quien fue el que lo llevó al tan alto lugar que alguna vez ocupó. De verdad, muchas felicidades.