Coco Nogales: Cultivando sueños

Coco Nogales es el surfista de ola grande más conocido en México y aunque se mantiene montando gigantes desde Puerto Escondido hasta Tahití, con el proyecto Ahava acarca a niños de escasos recursos al surf 


Coco Nogales y el proyecto AHAVA (Carlos Contreras Legaspi)

Ciudad de México

Cuando Carlos ‘Coco’ Nogales dejó su casa siendo un niño, no imaginaba que un tabla de surf podría darle un rumbo a su vida. Salió del Distrito Federal y llegó hasta Puerto Escondido, Oaxaca, donde los surfistas le regalaban tablas rotas o viejas.

Aprendió a surfear en una de las playas con mejores condiciones en el mundo, como Zicatela y con los años se convirtió en surfista de ola grande, una modalidad en donde el riesgo es todavía mayor. Coco se ha ganado el respeto de la comunidad que practica la misma disciplina y busca el “swell” de las olas alrededor del mundo.

Antes del proyecto AHAVA, Nogales organizó un torneo para niños en Puerto Escondido durante varios años

Pero con más de una década como profesional, siente la necesidad de regresarle algo a los niños que la playa, la mayoría de escasos recursos que vive de vender productos a los turistas o rentar tablas. Así fundo el proyecto Ahava para darle guía a los jóvenes que sueñan con vivir del surf, como él.

 “Es una clínica enfocada en jóvenes y niños de escasos recursos, que tienen el sueño de ser profesional o llegar a ser alguien en la vida. En un viaje a Chacahua me despertaron las ganas de ayudar a los morros, porque hay mucha juventud ahí y nadie hace nada. Un niño me motivo, siempre me recibía con una súper sonrisa, aunque no tenía tabla, tenía una gran energía y dije... yo tengo que hacer algo por los chavos”, explicó en entrevista.

Luego de dos años, ha podido ayudar a decenas de niños de Chacahua, San Agustín, Puerto Escondido y planea el evento de mayor magnitud en Salina Cruz, donde gracias al apoyo de amigos y patrocinadores consigue tablas de surf para los que participan en la sesión.

“Ellos no saben que les vamos a regalar una tabla, ellos vienen por una plática de superación y a final de cuentas lo importante no es darles la tabla, sino dedicarles el tiempo, hacerlos sentir importantes”, agregó.

En Ahava, Nogales les da pláticas sobre seguir sus sueños, el respeto en el agua, les enseña a calentar, a como acondicionar su cuerpo antes de entrar a las olas, como preparar su tabla y finalmente como surfear y aunque reconoce que solo es un “granito de arena”, espera que sea el comienzo de algo grande para ellos.

 “Yo veía a los profesionales y pensaba, wow, viajar por el mundo, ser patrocinado por una marca y sobre todo poder vivir de algo que tú amas y que disfrutas hacer, estoy seguro que ellos tienen el mismo sueño. Ahora quiero fundar una marca, porque el surfing en México nunca fue apoyando, hoy han entrado marcas, pero el porcentaje es muy bajo, mucho talento se ha perdido y mi sueño es poder ayudar a los jóvenes”, agregó.

El proyecto no interrumpe su carrera y se mantiene en constantes viajes entre Puerto Escondido, que en el verano tiene unas de las mejores olas, las costas de California y países como Tahití, a donde viajó tres veces este año para algunas de las sesiones más espectaculares de su carrera y e julio tomó una ola de aproximadamente 15 metros en Teahupo’o que pudo costarle la vida.

“Tuve la oportunidad de agarrar una de las olas más importantes de mi carrera, yo había visto a otros tomarlas durante años y creo que las cosas llegan a su tiempo, antes yo no estaba preparado, ahora sí. Tahití siempre me ha tratado bien, todo mundo en el surf sabe lo peligroso que es, la verdad es que me siento muy contento de haber logrado ese sueño, montar una ola de ese tamaño y estar aquí sanos y salvos para la próxima”, relató.