Sochi: Aún no acaban

A 72 horas del arranque de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi; hoteles y caminos a las sedes no están completados, pero el gobierno considera que no habrá problemas para cuando la flama encienda.

Sochi, Rusia

Batallones de obreros trabajan en Sochi al borde del mar Negro y en Rosa Khutor, en las montañas del Cáucaso, para ultimar los preparativos y que todas las infraestructuras estén listas para la inauguración este viernes de los Juegos de Invierno 2014.

Perforan, pintan y limpian, cada uno con una tarea asignada que cumplir antes de la fecha fatídica del viernes. ¿Lo más urgente? Las viviendas. Tanto en Sochi como en Rosa Khutor, los hoteles y residencias se abren parcialmente (o totalmente) a medida que llegan los huéspedes,  o se acaban los trabajos.

Pese a la preocupación de la semana pasada, las habitaciones han sido (casi todas) entregadas a tiempo. El comité organizador ha destacado que nadie se ha quedado sin cobijo.

“Yo soy un gran viajero y sé cómo puede llegar a ser de desagradable encontrarte sin habitación tras un largo viaje”, resumió Thomas Bach, que vivirá en Sochi sus primeros juegos como presidente del Comité Olímpico Internacional.

Esta carrera contra los nervios se concentra sobre todo en Rosa Khutor, con su veintena de residencias y hoteles aún en construcción, donde deben hospedarse, entre otros, los periodistas.

Entre estos alojamientos por acabar está el Gornaya Karousel, un gigantesco complejo de 500 apartamentos, que se ha llevado una parte de los 50 mil millones de dólares (récord para unos Juegos) que ha costado la organización y la construcción de infraestructuras en una zona que hasta ahora carecía de todo ello.

Los últimos retoques también se dan en Sochi, a 40 kilómetros de la estación alpina. Desde el amanecer, ejércitos de obreros toman posesión de las residencias para colocar las barras y las cortinas, poner los números en las entradas de los edificios, en medio de un baile de camiones que llevan los colchones.

Los cerca de 3,000 atletas participantes (el doble si se cuentan a los acompañantes), no tendrán este tipo de problemas en las tres Villas Olímpicas construidas para ellos, distribuidas entre el mar y la montaña.

Como anécdota, algunos países han enviado bicicletas a Sochi para que sus atletas puedan desplazarse dentro de las Villas Olímpicas, lo que habla de las enormes dimensiones que tienen.

En cambio, la atención de los atletas se dirigirá seguramente a las carreteras que les lleven a las sedes de la competición.

En Adler, una población a 30 kilómetros de Sochi, el trayecto entre los hoteles y el Parque Olímpico da la impresión de ser una ciudad en construcción. Cierto es que las carreteras están ya finalizadas, pero los arcenes están sucios, con montañas de tierra, grava y desechos de materiales utilizados durante su construcción.

El viernes, como muy tarde, todos ellos abandonarán la zona olímpica.   

Riesgos de atentados

Las posibilidades de atentados durante los Juegos Olímpicos de Sochi, en Rusia, son más elevados en la región de Sochi que en el perímetro olímpico propiamente dicho, sostuvo ayer un alto funcionario estadunidense.

“El mayor peligro es que eventuales atentados sucedan fuera de los lugares donde ocurrirán los Juegos, en los alrededores o en la región de Sochi”, dijo Matthew Olsen, director del Centro Nacional Antiterrorismo (NCTC, en inglés).

La seguridad de los Juegos Olímpicos se convirtió en una preocupación central para las autoridades rusas y estadunidenses, después de los atentados suicidas que tuvieron lugar en diciembre en Volgogrado (a unos 700 kilómetros de Sochi) y recientes amenazas de grupos radicales en el Cáucaso norte.

Al hablar ante la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Olsen consideró que la principal amenaza provenía del grupo Amarat Kavkaz, al que el Consejo de Seguridad de la ONU considera asociado a Al Qaeda.

Apenas tres días antes de la apertura de los Juegos, Olsen apuntó que los servicios estadunidenses vigilaban “diversas amenazas específicas que tienen diverso grado de credibilidad”.

Al ser consultado sobre el grado de cooperación con las autoridades rusas -a quienes Estados Unidos critica su falta de apertura-, Olsen señaló que “en este momento yo diría que el nivel (de cooperación) es bueno”.

Por su parte, el director de Inteligencia Nacional (DNI), James Clapper, admitió que los funcionarios rusos estaban “más inclinados a cooperar cuando se trata de amenazas externas, menos cuando se trata de amenazas internas”.

El viernes, el presidente Barack Obama afirmó que los Juegos de Sochi serán “seguros”, pero pidió a sus compatriotas que permanezcan expectantes.  

89 eventos forman parte del programa olímpíco de Sochi 2014, 12 de ellos serán nuevos.