Sobreviviente de atentados en Boston llega a la meta

Celeste Corcoran, una de la víctimas de los atentados del maratón de Boston, volvió a correr hoy 

Celeste Corcoran, sobreviviente del atentados en Boston, cruza la meta
Celeste Corcoran, sobreviviente del atentados en Boston, cruza la meta (AFP )

BOSTON, Estados Unidos

Hace un año Celeste Corcoran sufrió lesiones que provocaron que le amputaran ambas piernas. 365 días después ella volvió a correr y cruzó la meta.

Decenas de miles de corredores y cerca de un millón de espectadores se echaron hoy a las calles de Boston para celebrar la 118 edición de la maratón de la ciudad, tan solo unos días después del aniversario de los atentados que en 2013 dejaron la línea de meta teñida de sangre.

Por donde las bombas del año pasado dejaron tres muertos, más de 200 heridos, tristeza y dolor, hoy pasaron 9.000 atletas más que en la edición anterior.

La prueba estuvo rodeada de más medidas de seguridad que el año pasado y se disputó bajo un cielo soleado y lo que muchos consideraron "la temperatura perfecta".

El corredor Meb Keflezighi, estadounidense de origen eritreo, ganó con un tiempo de dos horas, ocho minutos y 37 segundos. Desde 1983 no ganaba un atleta de Estados Unidos.

Keflezighi, de 38 años, lideró la carrera en los últimos kilómetros y al final tuvo que zafarse de un ataque del keniano Wilson Chebet, que terminó segundo a 11 segundos de diferencia.

En la categoría femenina, la victoria se la llevó la keniana Rita Jeptoo con un tiempo no oficial de dos horas, 18 minutos y 57 segundos. Es su tercera victoria en Boston, tras ser la primera en cruzar la línea de meta en 2006 y en 2013.

Unas horas antes, el sudafricano Ernst Van Dyk ganó la carrera para la categoría en silla de ruedas masculina, terminando en 1h20.36, con lo que obtuvo su décimo título, mientras que la estadounidense Tatyana McFadden ganó su segunda carrera consecutiva en la misma disciplina para mujeres con un tiempo de 1h35:06.

A pesar de que muchos pensaron que el miedo por los atentados del año pasado supondría una menor participación, tanto de espectadores como de corredores, se calcula que alrededor de un millón de personas acudieron a ver la competición, mientras que se inscribieron un total de 36.000 atletas, frente a 27.000 de 2013.

En ese alarde de valentía por parte de deportistas y aficionados, la ciudad lanzó un nuevo lema: "Boston Strong", un "Boston Fuerte".

Bajo ese paraguas, la organización de la prueba aumentó el número de voluntarios de 8.000 a 10.000, mientras que la ciudad de Boston y el estado de Massachusetts duplicaron el número de agentes de policía y otras fuerzas de seguridad hasta los 3.500 efectivos.

Mantener el espíritu abierto y festivo ha ido acompañado con los dispositivos de seguridad, que se ha extremado después de que el martes una persona con problemas mentales abandonara una mochila en la línea de meta coincidiendo con los actos conmemorativos.

Las autoridades reconocieron la dificultad de controlar a todos y cada uno de los asistentes a un evento que se celebra en la vía pública y se extiende a lo largo de 42 kilómetros, desde el pueblo de Hopkinton hasta Boston.

Para ello, perros policías entrenados para detectar explosivos y agentes encubiertos completaron el despliegue de seguridad, especialmente denso en la línea de meta en la calle Boylston, en el centro de la urbe, donde hace un año explotaron las bombas.

Hoy, en ese mismo punto y coincidiendo con la hora de la detonación desde los altavoces se pidió a los asistentes un minuto de silencio, seguido de una ovación por las víctimas.

Y es que durante la semana pasada la ciudad se vistió de gala para homenajear a los fallecidos, a los heridos y a sus familias así como a todos los que ayudaron en las labores de socorro, y recordar, de este modo, que Boston se ha recuperado de las heridas sufridas por el peor atentado acaecido en Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001.