Generación británica, una vida con el síndrome de down

Gran Bretaña viven con sentimientos encontrados con el tema del síndrome de down, pero poco a poco han adaptado a estos jóvenes a que lleven una vida normal, donde se acoplen a la escuela y tengan un trabajo como cualquiera 


La delegación británica que paraticipa en el Mundial de natación con síndrome de down
La delegación británica que paraticipa en el Mundial de natación con síndrome de down (Alejandra García )

MORELIA

Llegar a Morelia no es un trayecto fácil, en especial para delegaciones que cruzan el Océano Atlántico; Gran Bretaña, un conjunto que pasó 24 horas para llegar a la capital michoacana, no se preocupa por romper algún récord o ganar una medalla, lo importante es disfrutar de un evento donde junta a distintos países del mundo.

Gordon Dart, entrenador encargado de la selección británica, llegó desde hace 10 años al equipo, pero su trayecto con jóvenes down se ha dado antes de haber nacido, su bisabuelo fue el primer presidente de DSISO (Organización de Natación de Síndrome de Down).

“Mi bisabuelo fundó, actualmente nadie de mi familia está en la organización, esto ya viene de una gran generación en mi familia”, comentó Dart.

Simpático, extrovertido y visto como un amigo dentro del equipo, Gordon ha crecido junto con sus pupilos, los ve como cualquier persona, aseguró que “ellos no tienen síndrome de down”.

“Yo no he aprendido nada de ellos, hemos crecido juntos y estamos aprendiendo al mismo tiempo, esto se ha convertido en un manera de vivir”. 

Un equipo, una familia

Desde el primer Mundial de Natación de Síndrome de Down, Gran Bretaña ha estado ahí y gran parte de esto ha tenido que ver el apoyo de la familia, quien desde la ayuda económica hasta llevarlos a entrenamientos y competencias impulsan a sus hijos por realizar  sus sueños.

“Los papás ayudan de una forma masiva a este proyecto en Gran Bretaña […] Papás, abuelos y hermanos han hecho el viaje para apoyar a estos jóvenes”, comentó Gordon Dart.

Dart agradeció el apoyo de los padres, ya que sin ellos el conjunto, que cada año ha ido creciendo y donde han entrado niños de 10 a 12 años que se preparan para otros campeonatos, no estarían en esta justa mundialista que se celebra en Morelia.