Silis demuestra estar más vivo

El diestro Juan Luis Silis venció a la muerte y está de regreso, listo para el 4 de mayo en la Vicente Segura de Pachuca en donde alternará, entre otros, con Julián López El Juli y Joselito Adame en una esperada corrida.

Pachuca

Ha pasado casi medio año desde aquella funesta tarde en la Monumental Plaza Vicente Segura de Pachuca, el 13 de octubre 2013, cuando el matador Juan Luis Silis se vio de frente con la muerte. El astado en turno le penetró la cara desde el cuello, dejándolo grave con una fractura del maxilar y una lesión que incluso le afectó el ojo izquierdo.

Fue sangre y arena. La cornada le había roto la carótida. Después vinieron las tres intervenciones, el coma inducido, una lucha por su vida fuera del ruedo, del que fue sacado en vilo y en el que el público pachuqueño le rezó a coro un Padre Nuestro temiendo lo peor.

Pero el torero regresó ayer al mismo escenario caminando firme. Bajo el sol a plomo, se vio entero y repuesto. El temple se impone sobre las cicatrices que lo marcaron para siempre y ahora se prepara para la corrida a celebrarse en el coso la capital hidalguense el próximo 4 de mayo, cuando alternará, entre otros, con Julián López “El Juli” y Joselito Adame. A puerta cerrada, se enfrentó ahora a un astado bravío de Torreón de Cañas. Más que una presentación promocional, fue encarar sus miedos, pues una experiencia como la de aquella tarde es un antes y un después para cualquiera.

Y el ejemplar de ayer fue sin duda un sinodal a la altura de la bravura de Silis. Desde toriles salió decidido a hacer daño, cruzando el ruedo en recto, saltó la barrera para caer sobre algunos de los presentes, para luego rodear el callejón y volver a la batalla. Juan Luis no se inmutó y comenzó la faena que, capotazo tras capotazo, le iba insuflando del espíritu de guerrero que lo caracteriza.  Uno tras otro hilaba los pases para terminar rematando con el garbo digno de quien ha vencido a la muerte. El astado bufaba y emprendía nuevamente el ataque. Los presentes contenían el aliento, pero el diestro, con la espada a fondo, terminó el ritual de la fiesta brava. Juan Luis Silis está de regreso, y está en Pachuca para demostrar que, como reza su lema, en el arte taurino “el sufrimiento lleva a la gloria”.

“EL PÚBLICO ME SALVÓ”

“Con aquel toro de José Julián viví el percance más fuerte de mi vida. Fueron momentos muy difíciles, casi ya no estaba en este mundo” rememora el matador. “Pero gracias a la afición pachuqueña, que rezó por mí en esta plaza. Eso es lo que me mantuvo en vida”, dijo emocionado ayer.

Hay tres corridas importantes, tres sueños en su futuro: la de su regreso el cuatro de mayo, confirmar en la Monumental Plaza México y finalmente confirmar en la capital española “pisar Madrid pero vestido de torero” . (Sergio Villafuerte)