Dócil ganado de Guadiana y petardo de Marlene

Buen ganado, algunos destellos de los novilleros y fracaso total de Marlene, durante la sexta novillada en la Plaza de Toros México

Se corrió la sexta novillada en la Plaza de Toros México
Se corrió la sexta novillada en la Plaza de Toros México (Daniela Magdaleno )

CIUDAD DE MÉXICO

Tarde donde brilló el sol desatándose el viento en la lidia del 4°. Mejoró mucho la entrada, posiblemente, porque la Empresa anunció cinco novilleros y un rejoneador, acompañado por los forcados hidalguenses.

Don Armando Guadiana Tijerina envió un ganado aceptablemente presentado a excepción del que cerró plaza que era un chivo indigno.  del que Juego de los toros D´ Guadiana 1° para el rejoneo bueno 2° obediente 3° complicado 4° también bueno 4° se dejó meter mano 5° emotivo 6° un torete que resulto muy bueno y fue pésimamente mal lidiado.

Abrió plaza el rejoneador Sebastián Torre quien clavó trasero toda la tarde y pasó fatigas con los aceros. Saludó en el tercio entre división. Los forcados de Hidalgo lograron una buena pega en su primer intento

El debutante colombiano Juan Viriato, apodado “El tranquilo” con el tercero, estuvo amable de capa, lució en un buen quite por chicuelinas. De muleta mostró voluntad sin encontrar la distancia. Mató de estocada y descabello.

El queretano Perez de Pauloba, ante el lunar del encierro que se quedaba corto, le puso voluntad sin obtener frutos. Mató de efectiva estocada y fue ovacionado.

Se presentó con quinto Emiliano Villafuerte apodado “El Moso” quien se vio con muchas dudas ante el buen astado que había sorteado; de repente, sin entender bien que pasaba,   pegó algunos buenos muletazos. Posteriormente volvió a caer en sus dudas y su poca definición. Se tiró a matar como pudo, escuchó un aviso.

Desde Tenancingo, Estado de México, se presentó en esta temporada Héctor de Ávila quien tuvo al público a su favor. Fue celebrado al recibir en el tercio de rodillas a su novillo. Parecía que las cosas iban a funcionar mejor para él, sin embargo después de brindar al matador Antonio del Olivar fue feamente prendido y voló por los aires pasando a la enfermería para ser atendido de una fuerte cornada. Su novillo fue pasaportado por el primer espada de a pie, el colombiano Juan Viriato.

Cerró plaza Marlene Cabrera, una novillera que no tenía la más remota idea de lo que es el toreo. Vaya espectáculo el que  formó y tuvo que aguantar todas  las injurias que el público le envió. Inclusive hasta se escucharon cánticos futboleros con al ánimo de reventar a la inocente novillera que sólo cometió el pecado de  presentarse sin idea de lo que es el torero en la Plaza más grande del mundo. En fin, que medite ella y vea por su futuro, Nadie más debe opinar que su conciencia después del fuerte petardo que escuchó. Todavía se atrevió a dar una vuelta al ruedo.

Buen ganado, algunos destellos de los novilleros y fracaso total de Marlene. Que ojalá mejore y no esté a expensas de que un día pueda tener un fatal accidente por su nula técnica y pueda complicar, aun más esta vapuleada fiesta.