Castella, por su corrida 15

El europeo Sebastián Castella, debutó como matador en la Plaza México hace 15 años, es por esto que como celebración, tendrá una corrida el próximo domingo la monumental


Sebastián Castella, Torero francés
Sebastián Castella, Torero francés (Mexport)

Ciudad de México

 El francés Sebastián Castella tendrá su festejo 15 como matador en la Plaza México este domingo, al lado del rejoneador Jorge Hernández Garate, y de los mexicanos Eulalio López Zotoluco y Diego Silveti, en la que espera conseguir su oreja 13 e incluso su primer rabo.

El galo tuvo su primera y única actuación como novillero en 2000, que saldó con una oreja; sin embargo, ya como matador ha tenido 14 actuaciones, con 12 trofeos.

El europeo debutó como torero en La México el 18 de febrero de 2001, cuando alternó con Rafael Ortega, Raúl García y Paco González, ese día recibió la confirmación con el toro Buñuelo.

Su reaparición en La Monumental se dio cuatro años después, el 13 de noviembre, cuando compartió cartel con Manolo Arruza e Ignacio Garibay, pero no se llevó orejas.

Dos semanas después, consiguió su primer trofeo en La México con un toro que regaló, cuando estuvo con José Luis Angelino e Ignacio Garibay.

El francés ha sido un constante en el Coso de Insurgentes, con cuatro corridas en 2010, y al menos una aparición anual.

Este año ya estuvo el 5 de febrero, la temporada pasada, cuando compartió cartel con Octavio García El Payo y Arturo Saldívar, pero se quedó con las ganas de dar la vuelta al ruedo.

Triunfan en Quito

Enrique Ponce y Daniel Luque abrieron la puerta grande en la Plaza La Belmonte de Quito, en la primera corrida de la Feria del Centenario, en un festejo especial, ya que en ese lugar no matan a los toros en el ruedo.

 El encargado de abrir las actividades de la tarde fue Ponce, quien en su primer toro tuvo algunos problemas para sacar los pases que encendieran los tendidos, por lo que se conformó con la vuelta al ruedo.

Siguió Luque, quien estructuró una buena faena de menos a más y consiguió el primer trofeo del festejo, una oreja simbólica.

Sin embargo, la noche se la llevó Ponce con su segundo astado, Lanudo, de la ganadería Triana. El ibérico se encontró con un ejemplar bravo y empleó todo el arte para conseguir una faena que puso de pie a los miles de asistentes al festejo.

Al final de la actuación, el juez concedió el indulto al toro, que en este caso consistió en no ser apuntillado en toriles.

Luque cerró el festejo con un buen toro, al que le realizó una faena larga, aunque no logró conectar con el público, por lo que se conformó con una nueva oreja y acompañar a Ponce a salir por la puerta grande.