Roca Rey a hombros

Andrés Roca Rey lució y salió con gran ovación del público de la corrida Guadalupana en la Plaza de Toros La Luz, mientras tanto Octavio 'El Payo' no tuvo la misma suerte

Andrés Roca Rey
Andrés Roca Rey (Notimex )

LEÓN, Guanajuato

Ganado de Begoña, todos criados por Don Alberto Baílleres, recientemente premiado con la medalla Belisario Domínguez, máxima distinción del Gobierno Federal Mexicano. Juego de los toros: 1° con medias embestidas 2° claro y bueno por ambos lados 3° noble y débil 4° repetidor 5° se quedaba corto 6º lastimado y mal lidiado y 7° (de Mimiahuapam) soso y manejable.

El queretano Octavio García El Payo con su primero no pudo lucir ante un toro que se quedaba corto por ambos lados. Mal con los aceros. Se retiró entre protestas. En el cuarto se vio entregado y toreó más efectivista abusando un poco de los giros alcanzando el clamor popular. Cortó oreja entre división y dio vuelta al ruedo.

El local Diego Silveti volvió a sus andadas. Pegó infinidad de muletazos y no fue capaz de ligar una faena meritoria con estructura que convenza a propios y extraños. Le gusta más el toreo de relumbrón que el ortodoxo. Con su primero mató de entera desprendida y el juez le concedió una oreja. Su segundo, un toro que se quedaba corto, Diego estuvo voluntarioso pero se repitió la dosis de falta de dominio. Mató de pinchazo, entera y cuatro descabellos. El ingrato tiempo lo ira poniendo en su lugar como lo hace con todos nosotros.

El peruano Andrés Roca Rey es un tigre. Lució enormidades con el capote en su primero. Variado y con los pies fijos pegó capotazos de todo tipo y puso la plaza en ebullición. Con la sarga logró acomodarse y templar a un toro que se derrumbaba, Cada vez que Andrés le bajaba la mano el toro se caía. Mató de pinchazo y estocada, Cortó una oreja que devolvió por la negativa popular. Dio vuelta entre gran ovación. Con su segundo padeció la ineptitud de su cuadrilla de banderilleros. El toro, de por sí débil tras las repetidas veces que fue a los banderilleros y después de pegarse un costalazo al meter los pitones a la arena, el toro se quedó hecho un marmolillo por lo que Roca Rey decidió regalar un sobrero de Mimiahuapam del mismo propietario que resultó soso pero toreable. Andrés se mostró sobrado y con mucha entrega. Dejó quieto los pies en la arena y se embarró de toro para que, con su tremendismo equivalente al de el famoso "Cordobés" de los años sesentas, puso la plaza de cabeza. Mató de entera efectiva y el juez se excedió al concederle dos orejas. Sin embargo la gente estaba en pleno júbilo. La tarde estuvo llena de toques de interés.

Nos frotamos las manos para ver en La México a Roca Rey con una plaza que le exija un poco más y exhiba sus anhelos de hacerse figura del toreo.