Roca y Jaral regalaron una gran tarde

El peruano cortó dos orejas en su regreso a la Nuevo Progreso y se ganó a los aficionados tapatíos en la sexta corrida de la temporada en Guadalajara.


Andrés Roca Rey sumó dos orejas esta tarde.
Andrés Roca Rey sumó dos orejas esta tarde. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

La sexta corrida de la temporada en la plaza Nuevo Progreso de Guadalajara fue una de esas tardes que se va a recordar por mucho tiempo. Tanto por el impecable trapío y comportamiento de los astados de Jaral de Peñas, como también por la entrega desmedida de un joven de apenas 19 años, de nombre Andrés Roca Rey, quien con un valor espartano y una entrega desmedida conquistó a cada uno de los asistentes. Al final, el balance muestra dos orejas, que supieron a poco y que al juez de plaza, le valieron una carretada de insultos. 

Otro triunfador fue el español Alejandro Talavante, quien cortó dos orejas, tras una faena vistosa a su primero, mientras que el capitalino Ignacio Garibay, salió con las manos en blanco, a pesar de regalar un peligroso séptimo. El ganadero fue llamado a dar una vuelta al ruedo.

Andrés Roca Rey dio muestra de que cuenta con argumentos suficientes para salir bien librado de cualquier trance. En el mismo ruedo en el que causó sensación, pero en el que también sufrió la pérdida de varias piezas dentales, Roca Rey tuvo un triunfo rotundo, que injusto sería solo valorarlo en término de los apéndices logrados, y que en su caso sumaron dos orejas, más una fuerte bronca para la autoridad, sobre todo por no conceder un segundo trofeo en el último toro de su lote.

Por un error de los torerileros, Andrés Roca salió en segundo turno de la lidia, ya que se le dio suelta equivocadamente al primero de su lote, pero el peruano distaba de todos menos de concentración y entrega. Ante un toro de muchas dudas y parones en seco, se plantó firme y extrajo los muletazos despacio, sin prisa alguna, y además los supo combinar con escalofriantes cambiados o por la espalda en pases de la capetillina, repetida en varias ocasiones.

Por si fuera poco, Roca Rey repitió la dosis de la entrega desmedida con el segundo de su lote, un toro que le permitió un toreo más largo y cadencioso, pero en el que nunca faltaron los adornos temerarios. La plaza Nuevo Progreso ya tiene adoptado a su nuevo ídolo.

A su vez, el español Alejandro Talavante tuvo un acertado desempeño con su primero, al que logró hilvanarlo en series ajustadas. Un toro de excepcional calidad y emoción que resultó premiado con los honores del arrastre lento. Dos orejas se le concedieron por el trasteo al hispano, aunque no fueron pocos los que calificaron de excesiva la premiación.

El papel de primer espada correspondió al mexicano Ignacio Garibay, quien se ganó su inclusión con base en triunfos en otras plazas, tuvo una actuación decorosa, pero nunca se decantó hacia el triunfo que requería, por lo que se sintió obligado a regalar un séptimo, que resultó complicado.