Oreja para Saldívar en primera corrida de la Temporada Grande

Tarde inaugural donde se lidiaron ocho toros en tarde kilométrica que terminó chispeando, ganado queretano de Barralva destacando el lote de José Mauricio.

Alfredo Saldívar
Alfredo Saldívar (Notimex )

Ciudad de México

Tarde inaugural que terminó chispeando donde se lidiaron ocho toros, ganado queretano de Barralva destacando el lote de José Mauricio.

Primera de la temporada. Tarde de expectación con un cartel interesante y bien rematado que alcanzó apenas media entrada. Ocho toros de Barralva. El paseíllo se hizo con una camioneta frente a toriles.

Abrió plaza el capitalino José Mauricio, quien pasó fatigas con su cuadrilla. Lució de capa tanto de inicio como en un gallardo quite. De muleta, Mauricio fue molestado por el viento y no terminó por sentirse a gusto con un toro que al parecer de muchos, merecía más. Mató de entera caída y se retiró en silencio.

Con su segundo tuvo el tino de brindarle en el ruedo al legendario Francisco Camino, pero su cuadrilla no supo controlar al astado y casi se los llevó a los dos por un tremendo arrancón que afortunadamente no término en percance. Comenzó con los pies muy bien plantados y logró ligar muletazos con mucho temple, sin embargo no dominó al toro como el público esperaba y llegó hasta exponerse en demasía. Mató de tremendo fallo y posteriormente pegó tres cuartos traseros. Escuchó un aviso para retirarse en silencio.

El extremeño Alejandro Talavante con su primero lució de capa por delantales. De muleta poco pudo hacer debido a la poca transmisión que tuvo el toro a los tendidos. Mató de entera fulminante y escuchó algunos aplausos. Con el segundo, un animal que tuvo actitudes de manso hirió a su banderillero. De muleta, Alejandro se mostró muy poderoso y terminó por meter al canasto al único de Barralva que se rajó en varas.

Talavante sacó sus encantos al acompañar sus muletazos con la cintura. Desafortunadamente mató de un espadazo tendido por lo que sólo saludó en el tercio. Regaló uno más al que acabó por dominar con sus chispazos de arte aunque viéndose precipitado en ocasiones. Mató de entera trasera que tuvo buenos efectos. El puntillero hizo sus andanzas acostumbradas y levantó al toro enfriando a la gente. Al final se retiro al burladero con ovación.

El más librado de la tarde fue el hidrocálido Arturo Saldívar, quien salió a esta plaza con mucha decisióndesde un principio.

De capa se mostró decoroso, con la muleta también lo vimos sobrado y poderoso. Sus cuadrillas estuvieron pésimas y aún así puso la plaza en ebullición; mató de entera desprendida para cortar una oreja con petición de otra más.

Con el sexto, que se quedaba corto, Arturo logró confiarlo y el toro se entregó para torear con gusto y sentimiento. Mató de entera tendida por lo que tardó un poco en doblar el toro. Alargó su faena en demasía. Con el de regalo fue molestado por el viento, su faena se hizo tediosa por ser la última de la kilométrica tarde. Solo podríamos recomendarle a Saldívar que lo breve y bueno es dos veces bueno.