Oreja por gran faena al 'Pato' Ochoa

Patricio Villicaña Ochoa se reveló como una sólida promesa del torero en la Plaza Arroyo

 Patricio Villicaña Ochoa
Patricio Villicaña Ochoa

Ciudad de México

El novillero mexiquense Rodolfo El Chacho Vázquez transmitió emoción en los tendidos; primero metió bien la cabeza lo que provocó que terminará pronto, después embistió el toro con alegría, pero en su tercer turno se quedó corto, y ya en su cuarta oportunidad, peligroso que puso por delante.

Abrió plaza el debutante hidalguense Víctor Gallardo quien se mostró muy verde, aunque no se pudo ajustar ni acomodar a las pocas embestidas que le ofreció su novillo, y donde la espada no fue su mejor aliada.

El también debutante Patricio Villicaña Ochoa, apodado "El Pato Ochoa" lució con la capa, banderillas, muleta y espada. Brindó gran tercio de banderillas al compartirlo con Adame y Juan Pedro Llaguno; con la muleta se mostró resuelto y entregado, con el estoque pegó un volapié siguiendo los cánones taurinos, más que suficiente para cortar una merecidísima oreja que bien pudieron haber sido dos. Este joven torero habrá que seguirlo para ver como evoluciona.

El queretano Juan Pedro Llaguno también tuvo una buena presentación esta tarde, se vio puesto y entregado ante la cara de un novillo que se quedaba corto. Supo resolver la papeleta, aunque tuvo algunas dificultades con la espada y sólo le alcanzó para saludar en el tercio; a él también hay que seguir su proceso como torero.

El hermano menor de la Dinastía hidrocálida, Alejandro Adame le tocó bailar con la más fea, su novillo le quedaba corto y por aguantarlo fue feamente empitonado sin lograr remontar. Toreó por molinetes que fueron coreados, pero nunca pudo bajarle la mano para torear de verdad; merecería verlo con otro novillo a modo para poder apreciar su conocida valía.

Interesante serie de festejos se dieron en la preciosa Plaza Arroyo que hoy cerró su temporada, donde constantemente ofrece oportunidades a Novilleros y aspirantes. Felicidades a Pepe Arroyo por su férrea afición.