Destaca el ganado de Haro

Don Manuel de Haro puede descansar tranquilo en el cielo, pues su hijo Antonio, ha resguardado los tesoros de la riqueza ganadera tlaxcalteca. Fue sacado al tercio al final del festejo


Ciudad de México

3ª Novillada de Temporada. Monumental México. Seis novillos tlaxcaltecas dóciles y bien presentados que se dejaron meter mano.

1° manejable 2° bravo y bueno por ambos lados 3° noble y repetitivo 4° noble 5° también noble 6° se quedaba corto.

Entrada floja en tarde nublada y ventosa.

El madrileño  Miguel de Pablo destacó con la capa, de muleta se mostró inseguro de pies. Mató de entera contraria y se retiró entre división de opiniones. Con su segundo se vio más dispuesto pero el viento y su falta de sitio no convencieron. Se perdió entre infinidad de muletazos que pegó sin la estructura de una faena para retirarse en silencio.


Benévola oreja a poblana Karla de los Ángeles

La poblana Karla de los Ángeles tuvo una enorme voluntad y muy poco poder en la lidia de "Referante" un gran novillo que le pasó de noche al Juez y no fue reconocido por él, pero si por el público que le dio una sonora ovación en el arrastre. Cortó una benévola oreja por la presión del público al Juez y este no pudo negarse. Con su segundo pidió a los picadores que le dieran vara de manera excesiva. Con la muleta se vio valiente pero excesivamente confiada estando a merced del novillo hasta ser levanta sin consecuencias. Mató de un pinchazo al encuentro otros pinchazos más sin cruzarse. Fulminó a su novillo de un infame golletazo para escuchar un aviso y la desaprobación del público. Ella, por si sola, saludó en el tercio.

El regiomontano Sergio Garza también se vio voluntarioso y terminó por no poderle al 3o. Lo banderilleó a  toda velocidad, sin tener conciencia de los terrenos, pues el novillo le apretaba. De muleta llegó a pegar algunos buenos muletazos pero el novillo creció y a él le pasó lo contrario. De inicio pegó una infame estocada atravesada y posteriormente pasó muchas fatigas para matar. Escuchó un aviso y se retiró entre algunos aplausos. A este novillo el despistado Juez Gilberto Ruiz Torres sí le dio arrastre lento sin en realidad merecerlo. Con su segundo tuvo una lidia desordenada sin estructura, y a pesar de las complicaciones de quedarse corto. Mató como pudo y se retiró en silencio.

Como dijo “Pepe Moros, aquel curador de cueros, cuando hay toreros no hay toros y cuando hay toros no hay toreros”.