Grandes progresos de Antonio Mendoza

Es una sólida promesa que el toreo mexicano requiere. Sonoro petardo pegó el próximo a alternativarse Luis Ignacio Escobedo. Mirafuentes de Anda pasó desapercibido


Quinta novillada en la Plaza de Toros
Quinta novillada en la Plaza de Toros (Daniela Magdaleno )

Ciudad de México

Plaza de toros Monumental México. 5a novillada de temporada de las doce que exige el reglamento para poder vender el derecho de apartado de la Temporada Grande. Aceptable entrada con un cartel bien rematado. Cartel compuesto por tres capitalinos.

Novillada descastada, dispareja en presentación del michoacano Don Eduardo Ramírez Villalón. Todos los novillos se dejaron pegar muletazos: 1o  noble que se acabó pronto. 2o débil sin remate 3o más serio, noble y repetitivo 4o noble, duramente picado sin razón. Recibió aplausos en el arrastre 5o noble que se quedaba corto 6o débil y noble.

El primer espada Mirafuentes de Anda soportó a una infame cuadrilla que ni siquiera clavó dos pares cada uno de sus integrantes. Desafortunadamente el propio novillero nunca pudo acomodarse ni ajustarse a las nobles embestidas de su enemigo que se acabó pronto. Mató de pinchazo y entera caída. Salió al tercio entre división.  Con su segundo lo mismo. Nunca entendió a su novillo, no pudo dejar los pies quietos. La gente se puso a favor del toro y escuchó reclamos. Mató de entera tendida.

Muy mala tarde tuvo Luis Ignacio Escobedo, apoderado por Ernesto Belmont, quien se mostró muy voluntarioso en su primero, a pesar de que se quedó corto en todo momento su novillo. No es su fuerte la espada y pasó más que fatigas. Con su segundo sólo volvió a mostrar voluntad pero muy poca profundidad. Toreó entre piernas sin estructura alguna. Al tratar de matar perdió la cabeza y se tiró n cantidad de veces. Escuchó los tres avisos y le regresaron a su novillo al corral. Lo más curioso es que está anunciado para tomar la alternativa en la próxima feria de Zacatecas y es nieto de Manuel Ibargüengoitia, ganadero de San Antonio de Triana y sobrino político del Maestro Manolo Martínez. Que Dios le cobije.


Regresó a esta plaza después de su gran triunfo en su presentación, el capitalino adoptado en Michoacán Antonio Mendoza, a quien se le vieron progresos en su buen manejo con la capa y muleta. Se vio sobrado y hasta con toques de arte. Con su primero estuvo muy preciso y solvente. Con dos espadazos bajos manchó su buen quehacer. Lástima porque merecía premio su faena. Saludó en el tercio con nutrida ovación. En su segundo brindó al gran aficionado Luis Marco Sirvent, propietario de Cinco Villas. También tocó alturas importantes mostrándose dominante y poderoso. Falló de nuevo con el estoque y sólo fue ovacionado.

Antonio Mendoza es un novillero que debe ser repetido en esta y en cualquier otra plaza para consolidarlo como una posible figura del toreo.