Más que un trabajo, una nueva forma de vivir

Trabajar con niños especiales no es cuestión de cumplir con las horas de entrenamiento, es un trabajo que va más allá y que los entrenadores lo han catalogan más como un aprendizaje hacia ellos

Oscar Valadez (esquina derecha) y Jesús Hugo Candia (esquina izquierda) con los atletas mexicanos del Estado de México
Oscar Valadez (esquina derecha) y Jesús Hugo Candia (esquina izquierda) con los atletas mexicanos del Estado de México (Alejandra García )

MORELIA

Durante mucho tiempo se consideró que las personas que tuvieran síndrome de down no debían salir de casa, e incluso no se les permitía realizar alguna actividad  ya que ellos eran “diferentes”; actualmente la sociedad ha ido madurando y empiezan a valorar nuevos criterios hacia cómo definirlos.

La natación ha servido para que esto cambie, ha generado nuevas emociones y sentimientos a quienes viven con estas capacidades diferentes. El Campeonato Mundial de Natación en Morelia se ha convertido en algo más que solo competencias, es una nueva forma de ver que las adversidades y los limitantes no existen.

Para Oscar Valadez, Presidente de la Asociación de Deportistas Especiales del Edo. de México, y Jesús Hugo Candia, entrenador de la Federación Mexicana de Deportistas Especiales, convivir con jóvenes con síndrome de down es una satisfacción que reactiva y se aprende a vivir sin limitantes.

Antes de ser presidente, Oscar, recibió en sus brazos a una pequeña con down, su hija, quien le enseñó que no hay barreras para lograr lo que uno quiere.   

“Cuando ella nació, tienes muchas inquietudes y dudas de qué va a ser de su vida, pero yo le dije a mi esposa yo con esta niña voy a viajar; desde los seis meses yo dije que ella iba a ser deportista y que iba a viajar con ella siempre”.

La primera competencia de su hija fue hace 12 años en Morelia, y fue en ese momento donde Oscar se involucró de lleno en la Asociación.

México se ha convertido en un país con mayor apertura en el tema de niños con síndrome de down, actualmente existen escuela especiales para ellos e incluso universidades particulares han creado programas especiales, la Universidad Intercontinetal (UIC) y la Ibero.

“Hace 28 años cuando mi hija nació había muy pocas escuelas de educación especial, era difícil encontrar una buena institución; hoy en día ha ido cambiando la cultura, ahora hay gente que me dice hay más niños con discapacidad, no es que hayan más, sino que ahora los sacan, antes los escondían […] En nuestro país hay una apertura más grande”.

Una mejor vida

La natación es parte fundamental en la rehabilitación para estos niños, gracias a ella a ayudado a que caminen, a que se vuelvan más independientes y tengan una maduración más rápida.

Pero aunque los entrenadores les den una mejor vida, en algunos casos los papás se han convertido en el “cáncer”, ya que hay quienes se desatienden de ellos, que no se comprometen e incluso que los abandonan.

“Es desmotivante trabajar con muchachos, con los cuales llevas 7 años entrenando, que dejen esto por cuestiones extra deportiva”.

También existen quienes los sobre protegen, ya que llegan a interrumpir el camino de su hijo y sobretodo no les dan la oportunidad de crecer y conocer como llegarían a serlo.

Para Jesús el estar con estos niños y viajar a competencias internacionales es una experiencia que no sólo lo han ayudado a crecer como entrenador, sino como persona.

“Todo esto lo hacemos para ellos (niños con síndrome de down), esto es algo que ya no cambio por nada”.