Misión: llenar la arena

La NBA mantiene su promedio de 17 mil asistentes por juego, pero el nuevo comisionado, Adam Silver, tiene el reto de mejorarlo en varias ciudades

El United Center de Chicago cuenta con las mejores entradas
El United Center de Chicago cuenta con las mejores entradas (REUTERS)

Ciudad de México

Apenas el 1 de febrero, Adam Silver tomó posesión del cargo de comisionado de la NBA, y entró con un gran pendiente: mantener o mejorar los promedios de asistencia.

Diversos factores hacen que contar con casa llena sea en los tiempos actuales un reto de titanes, por solo ocho mercados pueden presumir lo anterior: Chicago, Dallas, Nueva York, Miami, Golden State, LA Clippers, Oklahoma City y Houston. ¿Qué pasa con los restantes 22?

Hasta el momento han asistido 518 mil 589 fanáticos a los partidos de la actual temporada, lo que da un promedio de asistencia de 17 mil 286 (que desde 2003 se ha mantenido en ese rango), pero mientras el grupo de ocho tiene el ciento por ciento de localidades vendidas, hay 10 que no llegan a 80 por ciento de cupo de su arena.

El líder indiscutible de la liga es Chicago, con sus 21 mil 653 fans por encuentro, un sitio en el que están acostumbrados a encabezar, ya que desde la campaña 2009- 10, han terminado con el mejor promedio de la liga.

Silver tiene el trabajo de incrementar la entrada en equipos como Detroit, que tiene el peor porcentaje de asistencia de la liga, nada cercano a los periodos de 2003-2006 y 2007-2009 cuando tenían su arena repleta cada partido.

El dato es curioso, pues en la actualidad los de Michigan son el número 27 de 30 en boletos vendidos en el Palace de Auburn Hills. Claro que tiene que ver la situación económica de la ciudad de Detroit, el tráfico, la tecnología, los costos de estacionamiento en los aforos, pero los boletos van de cuatro dólares en el palomar, a 403 en la sección VIP a ras de duela. Nada comparado a asientos para ver al bicampeón Heat de Miami, que van de 83 dólares el más barato por la escandalosa cifra de mil 173 dólares en la sección especial.

No extraña tampoco que sea uno de los factores que toma en cuenta la NBA para seleccionara los equipos que incluye en sus visitas a otros países. Los Timberwolves, que visitaron México el 4 diciembre (para un juego de campaña regular que se pospuso debido a desperfectos en la arena anfitriona), son el 21 de la liga en asistencia como local. De hecho, en el juego contra los Spurs ellos iban a fungir como conjunto de casa. Misma situación que la de los Hawks de Atlanta, que visitaron Londres, Inglaterra, en enero para el otro único partido de campaña regular que se celebró fuera de Estados Unidos, los Hawks tienen una arena con capacidad para 19 mil 445 personas y, sin embargo, en 2013 promediaron solo 15 mil 125 asistentes por juego. Y Atlanta es cuarto de la Conferencia Este. El caso crítico es el de los Pacers, que hoy son el mejor registro de la NBA; el año anterior fueron 25 en asistencia y en lo que va de este el número son los 15.

Algunas de las causas que se apuntan es el hecho que desde los lugares más altos del graderío no es posible disfrutar un partido dado lo pequeña de la duela en proporción al aforo, y el predominio de los paquetes para ver todos los juegos por internet motiva a veces a que el aficionado mejor se quede en casa.

Los Bulls de Chicago, que son el equipo de mayor asistencia de aficionados desde 2010, promedia 22 mil 161 asistentes y es apenas el equipo número 68 entre los conjuntos con mayor asistencia en los deportes de la Unión Americana y Canadá. El equipo que más gente mete a su estadio son los Vaqueros de Dallas de la NFL (88 mil almas).

En ese sentido, la capacidad de una arena NBA no se compara ni por asomo a la del AT&T Center de los Vaqueros.

Una de las asignaturas de mayor urgencia para cualquier liga profesional de EU en la actualidad y para el nuevo comisionado es cómo mantener el nivel de asistencia a las arenas y hacer más atractivo a ciertos mercados para continuar la expansión de la NBA.