Germán González Navarro, incansable hasta su partida

Entregado al deporte comenzó a correr a los 56 años, involucró a Ramón Iriarte para hacer posible el Maratón Lala. De espíritu infatigable y gran fortaleza, motivó a mucha gente.

Descanse en paz Germán González Navarro.
Descanse en paz Germán González Navarro. (Cortesía Maratón Lala)

Torreón, Coahuila

Gabriela González le sorprendió que hasta en sus últimos días su padre, Don Germán González Navarro, tuviera tanta energía para tratar de terminar sus pendientes.

A pesar de su estado de salud, siempre se mantuvo lúcido y con la mente ocupada en hacer lo que para él eran sus tareas cotidianas, siempre pensando en cómo ayudar a los demás.

Lo describe como una persona congruente, que se esforzó por cumplir su palabra, que siempre se planteó metas muy altas y buscó cumplirlas. Se esforzó por servir a los demás y procuró proteger a la mujer, la consideraba el principio de todo.

Este miércoles alrededor de las 11:30 horas dejó de existir Don Germán González Navarro, y este jueves familiares y amigos se reunirán para darle una gran despedida, con el cariño que cosechó por sus obras.

"Cuando había una necesidad siempre se rodeaba de la gente, para él nada, no le gustaba comprarse ropa, siempre vio por los demás, un esposo ejemplar, como papá siempre luchó por ayudar a sus hijos, a quienes inculcó la parte altruista, ayudar al prójimo, siempre buscó a los necesitados".

Entregado al deporte, comenzó a correr a los 56 años, involucró a Don Ramón Iriarte para hacer posible el Maratón Lala. Fue su idea y la perfeccionó con el paso de los años, porque el deporte lo tomó como un estilo de vida y una manera de involucrar a la sociedad.

"Siempre predicó con el ejemplo, a sus hijos así nos enseñó. Recuerdo que en Navidad nos regalaba ropa y luego nos llevaba con él a regalarla a los más necesitados, la chamarra que nos había regalado nos decía que nosotros la regaláramos, era una forma de decirnos que había que desprenderse de lo material.

Una vez fuimos a casa y nos llevamos todas las cobijas y las regalamos, pasamos una noche de frío, pero al día siguiente nos compraba nuevas. Era una lección que nos enseñó”, recuerda Gabriela.

Sus últimos días estuvo enfermo a principios de octubre, se recuperó, decía que le faltaba por hacer muchas cosas, estaba activo, quería que se hicieran homenajes, terminar su libro sobre la mujer. Nunca se detuvo, siempre buscando hacer algo por los demás, siempre apoyado por su esposa Consuelo Duarte y sus siete hijos.

¿QUIÉN ERA GERMÁN GONZÁLEZ NAVARRO?

Don Germán González Navarro nació el 11 de agosto de 1926, hijo del ingeniero José González Calderón, de quien aprendió valores que involucraron en actividades que vieron por el desarrollo de la ciudad, altruista y amante de la naturaleza, protector del Bosque Venustiano Carranza, cuyo terreno fue donado por su padre.

Como emprendedor, se dedicó a la producción de algodón entre 1952 a 1955, de 1953 a 1988, fue gerente de la Algodonera Comercial Mexicana, S.A.

"No le gustaba comprarse ropa, siempre vio por los demás, un esposo ejemplar, como papá siempre luchó por ayudar a sus hijos, a quienes inculcó la parte altruista", recordó su hija.

En 1991, fue nombrado presidente del Patronato del Bosque Venustiano Carranza y a partir de su jubilación, en 1985, tuvo el comienzo de su carrera deportiva, la cual ligó siempre al atletismo.

Eso fue lo que le impulsó a realizar ejercicio en benefi cio de su salud. Admirado por su fortaleza, constancia y dedicación, con esas ganas de hacer algo grande, algo que en 1989 lo llevó a participar en la fundación del Maratón Lala, la prueba de los 42 kilómetros en la que tomó parte en más de 16 ediciones.

Siempre vio por los demás, por eso promovió actividades benéficas, pues también colaboró con el Club Sertoma para llevar a cabo el maratón “100 Kilómetros por amor a ti”, con el propósito de obtener fondos para del Centro Lagunero de Educación Especial, A.C., así como correr el súper maratón de 100 kilómetros “Oración por la paz del mundo”, destinado a recaudar fondos para la construcción del nuevo edifi cio del centro.

El espigado personaje, de espíritu infatigable y gran fortaleza, motivó a muchas personas a correr, muchos trofeos recibió, pero sobre todo el cariño y admiración de las personas.


dcr