Surfismo: tocando la esencia de la creación

Esta disciplina es considerada una forma de religión en donde la naturaleza es sagrada, poderosa y sanadora; entrar en el corazón del mar, conecta con lo trascendente de lo creado

Mente y cuerpo sanos
Mente y cuerpo sanos (Especial )

Ciudad de México

En el principio eran las aguas y los surfers lo saben... Son muchas las teorías acerca de la naturaleza espiritual del surfismo, y la mayor parte implica alguna forma de comunión con el agua. También existen las que sostienen que ya que el mar es el lugar donde comenzó la vida en este planeta, el acto de cabalgar sobre una ola permite conectar momentáneamente con esta memoria ancestral.

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En términos del psicoterapeuta Carl Jung, el surf da acceso al inconsciente colectivo del planeta. Tal vez fue por esta razón que Timothy Leary, uno de los iconos de la investigación psicodélica, lo consideró como la actividad "evolutiva más alta", acuñando el término de "surfer evolutivo".

En una entrevista con Surfer Magazine en 1978, de acuerdo con la página web The Inertia, Leary dijo que tanto el surfismo como la evolución tienen que ver con olas, lo que él llamó la "estructura fundamental de la naturaleza". El surf tiene que ver con "el individuo solo, enfrentándose al poder del océano, que cede al poder de las tensiones lunares, y del ir y venir de la marea; y no es un accidente que, tal vez, la mayoría de los surfistas se han convertido en casi místicos".

Los mitos creacionistas babilonios, egipcios y vedas coinciden en que el inicio del tiempo tiene lugar al interior de las aguas cósmicas primordiales o Nun, donde se encontraba la esencia de la Creación. De igual manera, en la primera frase del Génesis se lee que mientras creaba el mundo "el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas".


Esta descripción concuerda con las teorías científicas que aseguran que la Tierra primitiva fue un vasto mar primordial, una inmenso caldo oceánico, donde la vida —tal como la conocemos hoy— se originó hace 3 mil millones de años. Eso sin mencionar que todos y cada uno de los seres humanos surgimos y nos formamos al interior de la oscuridad acuosa del vientre de nuestras madres.

Tanto Leary como Steve Kotler, ambos surfistas y el último autor de El ala occidental de Jesús, sugieren que hay algo esencial sobre el océano que promueve las experiencias místicas y que el surfismo podría ser la clave para tocar este poder. El investigador de las religiones Bron Taylor, estudioso de la espiritualidad de la tierra y el medio ambiente, se ha referido al surf como "una religión de naturaleza acuática".

Para estos individuos, dice Taylor, el surf es una forma de religión donde una práctica sensorial específica constituye su centro sagrado, y las experiencias correspondientes se construyen de una manera que llevan a creer que la naturaleza es poderosa, transformadora, sagrada y sanadora. Para el campeón del mundo, Kelly Slater, "el surf es mi religión, si es que tengo alguna. El barril (el hueco de una ola que rompe) es realmente lo máximo. Es el ojo de la tormenta. Algunos dicen que es como estar en el vientre materno".

Tom Blake, otra leyenda del surf, podría tener la explicación perfecta para la relación entre el surf y la religión en su ensayo de 1969, La voz de la ola. Después de décadas de practicar esta actividad y de estudiar sus raíces culturales en la antigua Polinesia, Blake desarrolló una fi losofía concisa: Naturaleza es igual a Dios.


SURFEANDO EN MÉXICO

Isla de Todos Santos, Baja California: Aquí se pueden encontrar olas de más de 15 metros, de las más altas del mundo y también de las más peligrosas. Únicamente los surfistas experimentados se atreven a buscar lo que llaman "la ola más grande de América". En toda la entidad existen más opciones para practicar este deporte como Ensenada, que ofrece olas tubulares.

Cuyutlán, Colima: Es el hogar de la famosa Ola Verde y uno de los destinos más buscados por los surfi stas en el mundo. Está ubicado a una hora al sureste del puerto de Manzanillo, en la parte suroriental de la Laguna de Cuyutlán. La arena oscura de sus singulares playas es el resultado de la erosión de piedras volcánicas que delinean este tramo de costa.

Playa Zicatela, Oaxaca: Alberga la competencia de surf, Mexpipe, que se lleva a cabo en febrero. Es considerada una de las diez mejores playas para surfear en el planeta. Surfistas de todo el mundo acuden a Zicatela para desafiar las olas y participar en torneos de clase mundial. Los surfistas californianos que descubrieron en Zicatela las poderosas corrientes marinas y las monumentales olas, a veces de hasta seis metros de altura, la nombraron la Pipeline (tubería) mexicana. Con casi 100 metros de ancho y cuatro kilómetros de longitud, está entre los principales destinos para practicar surf a nivel mundial.

LA HEROÍNA DE LA UNIÓN

Aunque es sabido que la mayoría de los surfistas no son exactamente budas vivientes, Jim White, surfer profesional, explica que llegado "ese" momento "no éramos un grupo de profesionales en el agua preocupados por las posiciones o maniobras técnicas que íbamos a probar en la siguiente ola. Todo eso acaba por desaparecer. Tenemos todo este bagaje cartesiano. La vida es una lucha permanente entre el deseo de separación y el deseo de unión. Pero para montar una ola hay que olvidarse por completo de uno mismo; tienes que ser absorbido por el momento, o te caes. Así que cada ola es acerca de la unión, es una conexión momentánea con algo mucho más allá de uno mismo, lo que no sucede muy a menudo. El surf puede ser la forma más fácil de acceder a esta unión; es como una inyección de la heroína de la unión".