Llaguno hizo lo único rescatable

Una mansada envió Pepe Marrón que no solo destacó la falta de casta, sino de trapío y locomoción. De los cuatro toreros de dinastía solamente destacó Juan Pablo Llaguno en el que cerró plaza. 

Juan Pablo Llaguno
Juan Pablo Llaguno (Daniela Magdaleno )

CIUDAD DE MÉXICO

La llamada corrida de las dinastías se celebró con tarde soleada, algo de viento y escasa entrada; muy probablemente derivada por el poco tirón del cartel anunciado y el evento del Super Bowl 50 que se celebró a la misma hora.

Ocho toros criados en Guanajuato por Pepe Marrón que resultaron todos sosos. 1° débil 2° un chivo sin fijeza 3° desabrido 4° débil 5° noble y débil 6° noble pero embestía descoordinado 7° débil 8° el único rescatable.

Abrió plaza el hispano Fran Rivera Ordoñez quien reapareció después de la grave cornada sufrida en Huesca en agosto pasado. Actualmente se anuncia con el mote de su finado Padre, "Paquirri". En banderillas sufrió un serio achuchón su banderillero Javier Escalante quien se vio demacrado y sin condiciones, fue cogido y quedó a merced del toro salvándose de milagro de un percance mayor. Debería reflexionar acerca de su continuidad en esta peligrosa profesión. "Paquirri" se mostró desconfiado y sin voluntad para agradar. Mató de varios pinchazos echándose fuera. Se retiró en silencio. Con su segundo el toro de menos trapío, se repitió lo mismo. Un torero fuera de sitio ante un toro manso manejable. Se retiró en silencio.

El de Guanajuato Diego Silveti hijo del Rey David en su primero sorteó un toro con muy poca presencia y esta vez nadie se quejó. Diego lo sobó en demasía logrando pegar algunos buenos derechazos. Se cansó de pinchar a su novillo en turno, perdón toro, y hasta escuchó dos avisos. Con su segundo vimos un buen manejo de capa de Diego que fue lo más destacado que hizo en esta desafortunada tarde. Alargó de más su faena y escuchó un aviso más en este toro pues mató hasta el quinto intento de descabello.

El hidrocálido Fermincito Espinosa, nieto e hijo de Fermines, no comunicó a nadie en su primero. Su toreo es despegado y desabrido. No se le ve progreso a pesar de la dinástica sangre que corre en sus venas. Es su tercera comparecencia en esta plaza y no ha dicho nada a ninguno de los que lo hemos visto. Con el séptimo, vimos una lamentable escena cuando el débil toro se estrelló con su caballo y ambos se fueron al piso. Tardearon un buen tiempo para levantar el caballo. La cuadra de caballos de esta plaza da pena ajena. Fermín solo vio rodar a su toro y no avanza ni retrocede. Este torero sigue igual desde la vez que se presentó.

El queretano Juan Pablo Llaguno, hijo del matador Llaguno. Nieto y bisnieto de los de los ganaderos Llaguno no mostró nada que destacar en su primero. Mató de una entera baja y se retiró en silencio. Lo único rescatable de la larguísima tarde fue lo que hizo en el que cerró, pues se vio aseado con la capa y muleta. Inició las primeras tandas de frente por la izquierda. Este toro no acusó tanto descastamiento. Echó todo por la borda en el uso de los aceros y hasta escuchó un aviso. Se retiró entre algunos aplausos.

La semana entrante veremos a la ansiada confirmación del peruano Andrés Roca Rey apadrinado por el hidrocálido Arturo Macías y de testigo el triunfador del año pasado el tlaxcalteca Sergio Flores con toros de de Barralva con su encaste Parladé.