Río 2016, a marchas forzadas

Inicia la cuenta regresiva a un año de Río de Janeiro 2016, pero hoy la ciudad está afectada por obras en la mayoría de sus vialidades y el presupuesto puede incrementarse con el retraso que hay en la construcción de inmuebles 

Así luce uno de los complejos que albergará los Juegos Olímpicos de Río 2016
Así luce uno de los complejos que albergará los Juegos Olímpicos de Río 2016 (Carlos Contreras Legaspi)

RÍO DE JANEIRO, Brasil

A un año de los Juegos Olímpicos, Río de Janeiro es una inmensa zona de obras. Los números oficiales publicados por el comité hablan de una inversión de 24 mil millones de reales (unos 123 mil millones de pesos) destinados solo a la "Política de Legado público", que incluye trabajos de urbanización, una nueva línea de autobuses colectivos, ampliación del metro y un nuevo puerto comercial.

El principal objetivo es conectar la zona céntrica de la ciudad con Barra de Tijuca, la sede del parque olímpico. Acceder ahí hoy puede tomar entre 70 y 90 minutos en automóvil particular desde zonas turísticas como Leblon, Ipanema o Copacabana por los cierres de tránsito y carriles alrededor de toda la ciudad, problema que hoy padecen los habitantes, pero se espera que quede resuelto para el inicio de los Juegos, donde el transporte público será la mejor opción para los casi 400 mil afi - cionados que visitarán Brasil para las competencias.

Pero más allá del panorama, lleno de polvo y vallas de seguridad en todas las zonas de construcción, hoy el Comité Organizador inaugura una cuenta regresiva que debe ponerlos en tensión.

El legado panamericano y la nueva infraestructura El parque olímpico, sede de la mayoría de las disciplinas tiene un avance cercano a 60 por ciento, y está lejos de la entrega de Londres 2012, que en el verano de 2011 llevaba un adelanto superior a 80 por ciento y lograron reducir costos por reducción de jornadas laborales.

Brasil ya recibió críticas en el ámbito internacional por las apresuradas entregas de los estadios del Mundial 2014 y el parque olímpico debe ser la mayor preocupación. Hoy, dentro de esas instalaciones del antiguo autódromo ya se encuentran en funcionamiento la instalación para la gimnasia, la Arena HSBC, inaugurada en 2011, actual sede de partidos de basquetbol, eventos del UFC y conciertos, así como el centro acuático María Lenk, construido para los Juegos Panamericanos de 2007, evento que le abrió las puertas a la ciudad para ganar esta sede.

La fosa, que ahora se utiliza como la base de entrenamiento de los equipos de deportes acuáticos brasileños, es una de las pocas que se reutilizarán de los Panamericanos pero solo para los clavados y el waterpolo, acompañada del estadio de atletismo Joao Havelange, donde se llevarán a cabo algunas de las competencias con mayores ratings a nivel mundial y el velódromo de Barra, empleado también en 2007.

El renovado estadio de Maracaná vivió la fi nal del Mundial y sobre su césped se diputarán las medallas en futbol, también será aprovechado su inmenso aforo, de 90 mil personas, para llevar a cabo las ceremonias de inauguración y clausura.

En el resto del parque se construyen pabellones que albergarán judo, boxeo, taekwondo, lucha y balonmano, que después del evento, serán centros de entrenamiento del Comité Olímpico Brasileño. Pero una de las inversiones más polémicas es la de 38 millones de dólares para una nueva alberca dentro del mismo predio de Barra de Tijuca, los 45 millones para un centro de tenis y los 41 millones para la arena en Deodoro, donde se jugará el basquetbol y se llevarán a cabo las competencias de esgrima y su parcialidad del pentatlón moderno.

En el contraste, uno de los escenarios que llamará la atención de los visitantes será, sin duda, el tradicional Sambódromo, donde todos los años se lleva a cabo el Carnaval de Río y será adaptado para el tiro con arco y la llegada del maratón.

LA AMENAZA DE PROTESTAS

Luce complicado que no se repitan imágenes como las del Mundial 2014, con movimientos sociales en contra de la inversión de 7 mil millones de reales de presupuesto público y privado para la infraestructura de los Juegos, un nuevo campo de golf construido dentro de una reserva ecológica y también la posibilidad de que los atletas de vela se rehúsen a participar en el evento a celebrarse en la bahía de Guanabara, que según la promesa del Comité, estará limpia a 80 por ciento para agosto del año próximo, pero hoy no lo está ni a 50 por ciento.

Los días comienzan a ser un factor en contra para los primeros Juegos Olímpicos realizados en Sudamérica y la presión aumentará en los meses venideros.